20 may 2012

¿Qué es lo que dice ahí?

¿Que tengo esquizofrenia?
Preguntó el hombre aturdido. "No, no dice eso."dijo una voz  "Sí, eso dice, lo escribió el que se hizo llamar tu amigo." Aseguró una segunda voz. "No, no dice eso" repitió la primera. "Sí, sí lo dice. ¿Vas a seguir confiando en él?" Preguntó la segunda voz en su cabeza.

 El segundo hombre en la habitación se quedó pasmado después de recibir el fuerte golpe en la cabeza. Su amigo, quien antes era un virtuoso del violín y ahora se dedicaba a confundirse por las cientos de voces que paseaban por su cabeza, lo había asesinado.

DIARIO

Dejé de ir a la escuela, y como supuse, dejé de escribir ese diario. El diario que nunca hice de niña y el diario que tuve que iniciar por una simple calificación en la escuela.

 Siempre escuché que con el tiempo te encariñabas de las cosas... o las personas. Mi diario personal se volvió eso; casi una persona. Porque contenía escritos míos, pensamientos míos, ideas, sueños, garabatos, incluso lluvias de ideas mías, también mis canciones favoritas estaban ahí. Se volvió casi una persona porque era una persona quien lo escribía. Yo. Quien lo escribió durante escasos cuatro meses, o menos.

 Al inicio de estas largas vacaciones, no lograba entender por qué comenzaba a sentir un enorme vacío. Quizá porque extrañaba la presión de las tareas o los examenes, me dije la primera vez. Quizá porque extraño a esas mujercitas que tanto aprecio, pensé luego. Quizá es algo que siempre sentí y que acabo de notar, quise mentirme por enésima vez.

 Hasta esta noche....
 Esta noche en la que reviso mis cuadernos y mochila olvidados.- Digo, no ha pasado mucho tiempo desde que dejé de ir a la escuela por las vacaciones de verano, pero siento honesta se me han hecho años, décadas o algo así estas últimas tres semanas sin ir. - Entre cuadernos con pastas forradas y espirales de metal, encuentro un cuadernillo engargolado; hecho con hojas recicladas, con imágenes de mis cosas favoritas pegadas en la portada... encuentro mi diario. Lo leo. Encuentro entonces mis palabras y pensamientos y todo lo mencionado anterior. Y me doy cuenta, entonces que mi mente pasó por una metamorfósis diferente a otras, comparando a mis propias metamorfosis mentales anteriores, claro.

  De ideas tristes, llenas de pavor y pánico, vacías de sentimientos reconfortantes y acciones sociales... A ideas contrarias, contrastantes, con colores diferentes y sonrisas, abrazos y todas esas cosas que, sinceramente, no logro escribir.

 No sé si esto sea raro. No estoy loca, de eso estoy segura. Pero la verdad es que no suelo ser... Así, como mucha gente: no reconforto a la gente que aprecio, no abrazo a la gente que quiero, no les digo eso; que los quiero. No hago esa clase de cosas y ni siquiera sé cuándo empezó a sucederme eso, eso de no ser sociable, de no sonreír o de no gritar o de ser seria la mayor parte del tiempo.
 Pero juro a Odín que no... No me arrepiento.

9 may 2012

La verdad sobre la que dijo que no sentía nada

  Las diez de la noche en punto e inicio escribiendo esto. No sé cuánto me tardaré. Porque las imágenes en mi cabeza y el ruido de afuera no me dejan pensar bien lo que realmente siento... Porque sí, siento algo.
 La verdad ni siquiera sé por qué lo hago. Digo, esta no es una terapia. Quizá algún día me arrepienta de hacerlo pero ¿qué?

 Escribir en este lugar era algo que había dejado de hacer porque, siendo honesta, me había dejado de sentir sola. Incluso Cafel había desaparecido de la faz de mi imaginación. Ya no necesitaba pensar que alguien cuidaba mis pesadillas, porque ya no había pesadillas qué cuidar, ni pensamientos egoístas que borrar... El trabajo de Cafel se fue  esfumando a medida que yo pasaba más tiempo en la preparatoria.

  Hacía mucho que había perdido la confianza en el ser humano... En cualquier persona, incluso en mí misma. Pero, demonios, tuve que llegar a la preparatoria y me encontré con gente increíble. Gente que devolvió las sonrisas y las carcajadas a mi estilo de vida, personas que cambiaron -en demasía- ese estilo de vida. Antes me la pasaba casi todo el día en casa, como un ermitaño, en frente de esta pantalla escribiendo cualquier historia que se viniera a mi cabeza... Pero a partir de conocerlas a ellas, mis personas favoritas, dejé de quedarme en casa y aprendí a disfrutar mi ciudad y a andar mejor en ella. Quiero decir; no era una estúpida en la calle, pero la verdad me oriento mucho más que antes.

 Diez meses, aproximadamente, y ya me había encariñado con todas ellas. TODAS. Ya había escrito el inicio de una historia a una de ellas por su cumpleaños el 11 de noviembre. Ya había compartido escritos con varias de ellas, incluso aprendí a socializar mejor. Quizá no soy la más sociable entre ellas (nosotras) pero al menos mejoró mi humor y la manera de hablarle a la gente. Después de año nuevo ya podía incluso dar mi punto de vista sobre varios temas que nos importaban, también razonar y reflexionar con otras... Todas eran increíbles, lo son. Lo sé.

 El nudo en la garganta... Lo dejo que se atore ahí para que no me traiga pensamientos tristes sobre mi partida. Porque sí, tengo que irme. Y quizá sea por eso que vuelvo a escribir como loca entre la oscuridad de mi habitación, quizá me siento sola de nuevo. No recordaba realmente cómo era eso.
 Sentirse solo es algo que no le deseo a nadie nunca.

  Recuerdo que antes del 8 de agosto del año pasado pensaba que toda mi vida estaría rodeada de seres inútiles que no movían  una parte del cerebro para nada. Recuerdo que pensaba que en muchos lugares yo era la que sabía más.

 Pero qué equivocada estaba. ¡Claro que no! Eso no podía ser, porque allá afuera había personas como yo, quizá mejores. Y entre ellas estaban; mi única hipster, mi beatlemana, mi chica intensa, mi freaky favorita, mi hermana "killjoys", mi "madre" y mi hobbo shipper. ¿Qué más podía yo pedir?

9 abr 2012

"Sarah"

Para la pequeña, Feer.
"...Abraham's daughter raised her voice..."

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¿Qué era todo aquello que le aguardaba? ¿Lunas cromadas, nubes deshechas, qué?

 Se levantó con preguntas como esas de la cama. Se levantó con los ojos rasgados que poseía llenos de cansancio. Con los labios mordidos, las mejillas marcadas por la almohada y el cabello enmarañado aún con la marca de haber estado recostada parte de la noche.
  Ni siquiera había salido el sol para hacerle ver al espejo ese pequeño rayito azul entre los chinos alaciados de la cabeza. Nadie se levantó con ella, nadie la esperó en el pasillo para saludarle con un -Buen día-  , nadie se dio cuenta de que ella ya estaba consciente preparándose para salir.

  Ya eran las siete en punto de la mañana cuando ella ya se encontraba con su mochila en la espalda y los audífonos blancos en los oídos en la parada del autobús. Emprendería un buen viaje a quién sabe dónde. Quiénsabedónde sonaba a que era un buen lugar.
  Sus ojos ya delineados estaban más despiertos que nunca, tenía que llegar. Los labios ya no tenían otra marca más que la del labial rosa que portaban y el cabello lo tenía más peinado de lo normal. Se había arreglado más, incluso sus zapatos iban lustrados y las uñas de las manos mostraban un esmalte azul bien definido.

   Envuelta en una playera de Chuck Palahniuk, Sarah subió al autobús y tomó el primer asiento que vio. Volteó a su izquierda notando que el vidrio de la ventana tenía una mancha en medio, alguien más había recargado la cabeza ahí antes que ella subiera. Durante el camino miró el paisaje de la dormida ciudad. Casi no había nadie rondando las calles, incluso el autobús estaba desértico; sólo tres personas aparte de ella estaban allí. Había delante de ella una mujer rubia con un bebé en brazos, detrás de Sarah, del otro lado del autobús, estaba un hombre con una peste horrible, hasta adelante, en el primer asiento  de la derecha estaba una anciana de canas azuladas. Al ver a esta señora, Sarah se alegró. Pensó para sí que aún había esperanza para la gente que es extravagante y no le interesa lo que digan otros.
 -Sería genial que ella fuera mi abuela—susurró sin que nadie más que ella misma le escucharan.

A mitad del camino decidió dormir un rato. De todos modos no tenía prisa.

Sarah llegó a su destino. ¿Cuál? La última parada del autobús. Deseó que el transporte pudiera llegar hasta la punta del país para disfrutar de paisajes diferentes a los que ella estaba acostumbrada en la ciudad.
   Bajó del autobús mirando al cielo. Se dio cuenta que extrañamente estaba oscuro. Ya era de noche. Se preguntó qué habría pasado, pensó que las nubes habían cubierto el sol y que por eso se veía tan denso el ambiente. Pero no. En el cielo no había una sola nube, estaba lleno de puntos blancos brillantes.

-¿Y eso?—preguntó en voz alta a nadie mientras apuntaba con el dedo índice hacia arriba, a una serie de estrellas muy juntas, formando una figura. Segundos después se dio cuenta que estas estaban alineadas de tal manera que lograban hacer el signo del infinito. Sarah se sorprendió, jamás había visto nada como eso. De hecho, jamás había visto ese lado de la ciudad. Los edificios no eran tan altos, como ella recordaba, de hecho solo eran casas rústicas con sus habitantes respectivos dentro. Había árboles gigantescos plantados en la calle y rompían las banquetas sus raíces, no había postes ni cables de luz por ningún lado. Lo único que alumbraba aquella parte de la ciudad eran pequeños faroles postrados en cada esquina de las cuadras y las estrellas sin luna. Las banquetas de ese lado de la ciudad estaban desiertas, Sarah no escuchaba más que su propia respiración, estaba sola, pero no temía.
 El autobús hizo un ruido escandaloso y se fue muy rápido, como si al conductor no le gustara mucho quedarse ahí. Sarah miró por enésima vez el cielo con los ojos bien abiertos mientras caminaba por la banqueta de la avenida hasta llegar a la esquina izquierda y verse alumbrada por el farol correspondiente. “Quiénsabedonde” era el lugar más interesante hasta ahora, pensó.
  El viento comenzó a soplar, Sarah se quedó parada junto al farol relajándose con el mover de las hojas enormes del árbol gigante que estaba en la acera de enfrente y comenzó a tararear una canción con los ojos cerrados. El viento siguió soplando, pero las hojas ya no se movían. Sarah abrió los ojos para ver qué pasaba con ese árbol y las hojas bailarinas. Al hacerlo se llevó la triste sorpresa de que ese árbol no tenía hojas. Se preguntó qué habría pasado, eso era lo más raro que pudo haber presenciado jamás.
  Sarah sintió un jaloncito en la parte baja de su playera, después de reaccionar giró sobre sus pies y se encontró con una niña de ojos tornasol. La pequeña no media más de un metro y medio, portaba un vestido roído color verde agua, las rodillas blancas estaban raspadas al igual que los nudillos de las manos y tenía su carita manchada, con su cabello igual de chino que el de Sarah, quien le sonrió de manera comprensiva. La niña de vestido le devolvió el gesto y luego la abrazó como si ya la conociera. Sarah se quedó quieta sintiendo el cariño extraño regalado de aquella niña sin voz, después deshizo el abrazo y se puso de cuclillas para mirarla bien.

-¿Quién eres?—preguntó con voz dulce tomándole las manitas. Pero la niña no respondió más que con un puchero y luego soltó a llorar.

 Sarah se vio reflejada en aquella chiquilla de vestido roto y fue ella quien le dio un gran abrazo.
-No llores—murmuró sobre el hombro de la niña— ¿Qué te pasó?
-Es que no me recuerdas—murmuró  ella con la voz temblorosa, luego respiró hondo varias veces.
-¿Yo?—preguntó Sarah separándose otra vez de ella.
-Tú—suspiró la niña quitándose las lágrimas de la cara, manchándose más los pómulos—Tú, tú, tú. Tú no me recuerdas y si no me recuerdas me voy a morir y no me quiero morir.
-¿Morir?—fue lo único que preguntó Sarah.
-¡Me voy a morir!—gritó entonces la niña con desesperación abriendo los ojos como platos y apretándole los dedos a Sarah quien se quedó quieta de nuevo ante la impresión que la niña de le causaba. De pronto sintió cómo su corazón palpitaba muy rápido, sus pulmones comenzaron a moverse al mismo ritmo acelerando su respiración y sus manos comenzaron a sudar; Sarah hiperventilaba al tiempo que la niña de ojos tornasol –como los de ella- le seguía apretando los dedos índices y pulgares de ambas manos. Algo dentro de ella hizo explosión y de un momento a otro se encontró llorando en el suelo junto con aquella niña. Entonces el cielo se tornó claro, como si alguien hubiera abierto las cortinas de la habitación, las hojas del árbol de la acera de enfrente crecieron de nuevo y comenzó a escucharse un claxon a lo lejos. Sarah abrió los ojos.

 Después de un rato, se levantó del asiento del autobús.
-Un sueño—dijo estupefacta pisando el último escalón para así bajar a la calle real—No hay otra niña más que yo.

 Sarah cargó bien su mochila sobre los hombros delgados y caminó de regreso a casa, no importaba la distancia, regresaría a casa.  Había sido suficiente, no iba a perderse un día más sin su hermana. Haría todo lo posible por regresar a aquella época en la que jugaban todo el tiempo, en los años donde no importaban los accidentes si se tenían la una a la otra. Quería regresar a ser la niña de los ojos tornasol y vestido verde.

27 mar 2012

Saam


“Feliz Cumpleaños Saam”



 Miró al cielo. ¿Qué era todo eso que se escurría entre las nubes? El universo caía encima de ella y nadie se daba cuenta. Arriba, en la azotea de un edificio cualquiera, estaba Samantha mirando cómo comenzaba a caer la lluvia. Las estrellas ahí eran más grandes, incluso el cielo no era azul, era más bien lila, la luna estaba a unos metros alejada de la tierra. Era tan corta la distancia entre el mundo y la luna que Saam lograba ver cada cráter de esta.  La ciudad estaba calmada. Era como si estuviera totalmente vacía, como si solo Saam fuera la única existente ahí, o como si todos se escondieran de algo, de algún modo se sentía la soledad, pero Saam no temía ni un poco, ni siquiera estaba triste al saberse sola, es más, se sentía muy tranquila y satisfecha. 

 Pero definitivamente ese no era el mundo que ella conocía. Porque lo que ella conocía era paralelamente diferente a lo que ahora se encontraba viendo. Porque ella sabía que el cielo era azul, que la luna no podía estar tan cerca de la tierra y que la ciudad jamás se tranquilizaría de tal manera que pudiera escuchar sus propios pensamientos. Dejó al cielo en paz y sus ojos miraron hacia abajo. Hacia ella. ¿Qué pasaba? Se sentía enorme, como si a cada segundo su cuerpo creciera y creciera como una Alicia que acabara de beber cualquier poción en un País de las Maravillas.

-¿Qué es esto, el fin del mundo?—preguntó retóricamente al aire. 

 Ya no llovía. Cerró los ojos intentando recordar dónde había estado antes de aquella azotea desolada. Pero nada. Al abrirlos de nuevo, se encontró en un bosque. Un bosque austero y seco. Parecía como si el invierno hubiera arrasado con todo lo viviente entre aquella naturaleza que, quizá, alguna vez fue verde.

 De pronto, la desesperación al no conocer su propio paradero, hizo que Saam echara a correr entre los troncos secos de árboles muertos. Miró a su alrededor pero el camino no daba indicios del comienzo de ninguna ciudad. El cielo lila comenzó a oscurecerse más, tornándose morado, luego índigo. En ese cielo no había nubes, sólo grandes estrellas brillantes, acompañadas por la enorme luna que había visto en la azotea.  Saam se detuvo en medio de un claro a respirar.  Ahora sí comenzó a temer. Temía que algo desconocido saliera de entre la oscuridad de los troncos muertos.

-No eres una niña, no eres una niña—repitió varias veces en voz queda para sí misma—No temas. No eres una niña.

 Quizá el decir eso la haría pensar que debía enfrentar su miedo a lo desconocido, que debía crecer. Saam se sentó sobre el suelo, sin importar que su ropa se ensuciara. Sus brazos desnudos, y con la piel de gallina por el frío, abrazaron sus piernas y su cabeza se acomodó sobre sus rodillas, esperando a que cualquier cosa sucediera.
-No sé qué es esto—dijo para nadie—Ni siquiera sé qué día es.

   Algo tocó su hombro, Saam sacó la cabeza de sus rodillas y miró a su derecha. Pero no había nadie. Saam regresó su cabeza y otra vez cerró los ojos.  De nuevo sintió que algo le tocaba el hombro. Ella abrió los ojos de verdad, dándose cuenta de que no estaba ni en la azotea ni en el bosque austero. Se encontraba sentada en el suelo de cemento de un pasillo de la escuela, recargada sobre la pared de un salón.
-Feliz Cumpleaños—susurró alguien. Saam miró a su derecha, el mismo lado donde alguien le tocaba el hombro. Sus ojos castaños se encontraron con los de su amiga que le sonreía, sosteniendo una hoja de papel entre los dedos.
-Oh, gracias—fue lo único que respondió, tomando la hoja de papel—. ¿Qué es esto?
-Un regalo—dijo la otra—No tengo dinero así que te escribí un cuento. Es sobre un sueño.
-¿Donde corro entre árboles muertos?—preguntó Samantha burlándose el sueño que ella había tenido hace un momento.
-Sí—respondió su amiga.—¿Ahora eres tú quien tiene premoniciones?

 Saam no supo qué responder. Todo eso había sido tan extraño.
-No importa, feliz cumpleaños—reiteró Shame y le dio una de esas cosas que no acostumbraba a dar; un gran un fuerte abrazo.

29 dic 2011

Sleep?

Dormir...
¿Quién inventó eso?
Dormir hace que quiera seguir despierta.
 Siento que no lo necesito. Quiero seguir despierta.

Cuando duermo, siento como si todo mi ser
se desconectara por completo del mundo en el que vivo.


¿Dormir?
 Quiero decir. Demonios, no lo entiendo.
Quiero seguire despierta.
Quiero tener los ojos abiertos aún
y ver lo que me falta por descubrir en este mundo.


 No lo necesito.

Cuando duermo siento como si muriera durante ocho largas horas.
Y entonces vuelvo a despertar.


 Pero no me gusta dormir. Si duermo, siento que no vivo.
Si duermo, no veo, no camino.

¡Necesito seguir despierta!
¡Maldita sea, mi cuerpo no reacciona!

 No quiero que mis párpados se cierren solos.
 No quiero dormir.


 No quiero adentrarme en el mundo de mi propia mente,
porque cada noche, ella me trae pesadillas.

 Son recuerdos tristes e imaginación bizarra que yo nunca pedí.
 

¿Dormir?

"Ya duerme, descansa..." Me dice él en mi cabeza.
"No quiero" contesto con un puchero. "Quiero seguir describiéndote con lápiz y papel"
"Puedes hacerlo mañana cuando despiertes. Claro, después de dormir" Insiste él con voz dulce.
"Pero no quiero dormir."lo contradigo.


 No quiero dormir, ¿Por qué no lo entiendes?
"Ya sé por qué no quieres dormir"Dice él intentando acariciar mi mejilla. Yo no contesto "Temes a tus sueños ¿Verdad?"
 Mi cabeza asiente diciendo que sí y pongo cara preocupada.
"No pasará esta noche" me promete."Estoy aquí para cuidarte"


  Yo le creo y me recuesto. Cierro mis ojos e intento algo que hacía tres días no lograba por completo.
Dormir.

15 dic 2011

Noctámbulos

Los vampiros son como yo. Tan oscuros y fríos. Tan ocultos como el sol de mi ventana.
 Pero no solo por eso...
Los vampiros observan sin que nadie lo note, investigan sin ser observados. Somos monstruos. Los vampiros y yo. Yo y los vampiros.

 Somos parecidos porque, aunque no lo parezca: la gente nos mira diferente.
Los vampiros y yo. Yo y los vampiros.
 Parecidos, porque gracias a leyendas y cosas que la gente cuchichea y cree, somos simples imágenes distorsionadas en sus mentes de algo que no somos y que nunca seremos.

 Dicen que perturbo el ambiente... Yo y los vampiros. Los vampiros y yo.
No bebo sangre. No apetesco asesinar. Pero somos parecidos porque somos siempre algo que a veces no queremos ser.
 Ser un monstruo para los demás no es algo que yo pediría a papá Noel en Navidad.

 Que me miren como algo que jamás debió existir, tampoco lo es. Vivir para siempre es un deseo menos en mi lista (muy corta) de las cosas que me gustaría poseer, o pedir.

  Los secretos que nuestras almas guardan, se quedarán impregnados en ella hasta que decidamos soltarlos todos. O podríamos guardalos.
El único problema con los vampiros, es que ellos no lograrían contenerlos hasta la tumba como yo.

  Los sentimientos son parte de mi existencia.

 No duermo de noche, porque al no lograr escaparme de ellos, me desvelo proyectándolos sobre papel escribiendo o dibujando. No duermo casi nunca, no concilio sueño a pesar de que el chico de cabellos oscuros me lo pida. Los vampiros y yo, yo y los vampiros.

9 nov 2011

Entrevista a Dany del Ataúd (Los Asesinos de Marilyn)

Regnum Mortuus - The Last Dawn - Halloween 2009 de

Para comenzar, Dany del Ataúd es el vocalistade la jóven e interesante banda llamada “Los Asesinos de Marilyn”.
Combinando influencias propias como el horror punk, el psychobilly y el rock punk clásico.Estos chavos nos muestran otra manera de ver las cosas terribles o quizá elocuentes de la vida con ritmos pegajosos y
coros estrambóticos.

~~ ~~ ~~ ~~                                                                                                                   ~~ ~~ ~~ ~~

      Los Asesinos de Marilyn pueden ser relacionados con muchas cosas, las que más destacan son, tal vez; la sangre, las películas, los cadáveres, los zombies, el terror, y una diva estadounidense que representa la perfección siendo asesinada de una forma sádica que quizás mezcle todo lo anterior.
-Todo esto citando a Zam.
   Los Asesinos de Marilyn significan diversión, música potente, música monstruosa, música difícil de definir, pero
¿qué hay detrás de todo esto?, ¿qué pasa por la mente de los Asesinos?
La joven e introvertida Zambie entrevistó al vocalista, guitarrista y fundador de la banda, Dany del Ataúd, para buscar esa respuesta, he aquí los resultados del experimento…

Ahora podemos gritar al estilo
Frankenstein: ¡Está vivo!
***


Zambie: Primero, me gustaría agradecerte por el tiempo que te has tomado para atendernos.

Dany del Ataúd: No te preocupes, encantado.

Z: Empecemos de una vez, una pregunta complicadísima, ¿cuál es tu nombre real?

DA: Me llamo Daniel Bastian Dávila Garay
Z: ¿Y cómo es que metamorfoseó a “Dany del Ataúd”?

DA: Cuando era pequeño, vi que había en una
revista un reportaje sobre un personaje brasileño llamado Zé do Caixaome, me
llamó mucho la atención en su momento. Tiempo después supe que fue un famoso
cineasta pionero del genero de horror en Sudamérica, también supe que Ze de
Caixaome significaba “Jode del Ataúd”, en su honor y para destacar lo que viene
de éste lado del mundo, decidí ponerme como nombre artístico “Dany del Ataúd”.

Z: Tú fuiste el fundador principal de los
Asesinos, ¿por qué decidiste iniciar este proyecto?

DA: Tenía unos catorce o quince años cuando quise iniciar este proyecto, mi vida giraba en torno a rentar cintas en la videoteca cerca de mi casa, eran películas como Posesión Infernal, Braindead, La Matanza de Texas, La Noche de los Muertos Vivientes, Las Caras de la Muerte, y así por el estilo, muchas bizarreces (Ni siquiera sé si existe esa palabra, jeje), creo que eso me marcó mucho, también me dedicaba a escuchar música de diferentes estilos, los que más dejaron huella en mí fueron The Misfits y The Cramps, leía mucho, sobre todo a Lovecraft, Stephen King y Edgar Allan Poe, me gustaba mucho comprar revistas en las ferias callejeras que hablaban sobre grandes asesinos del siglo XX, misterios, contracultura, etc. Quería plasmar todo mi mundo y todo lo que me apasionaba en canciones.

Z: ¿Y cómo describirías esas canciones?, ¿Cómo describirías tu música?
DA: Mi música… es música hecha por jóvenas poco virtuosos pero creativos :D

Z: ¿Qué es lo que más te gusta de trabajar en una banda?

DA: Creo que es trabajar con mis amigos, entre broma y broma hacer canciones y sentir que hacemos algo productivo por la vida, jaja.

Z: ¿Y lo que menos te gusta?

DA: Uno nunca quiere pensar en eso, pero si la banda deja de existir, se perdería mi amistad con los integrantes, eso es lo que no me gusta.
Z: ¿Cuál ha sido, por así decirlo, tu metamorfosis musical?

DA: Bueno, a mí me gustaba mucho el punk
inglés, el ska, el two tone, y eso, pero cuando en una revista, creo que en una
“CIMOC”, leí un reportaje sobre The Cramps y el estilo de música que ellos
tocaban, el psychobilly, me comencé a meter en ese género, en ese tiempo no
tenía mucha información, pero recuerdo que las primeras bandas que oí fueron
The Cramps, The Meteors, Batmobile y Guana batz. Por esa misma época conocí a
la banda The Misfits, específicamente el disco “Walk Among Us”, la voz de Glenn
Danzig me hipnotizó y enganché al tiro con esa música, por último, también por
esos años, conocí a bandas como Parálisis Permanente, Bauhaus y Siouxie and the
Banshees, y pues esos tres estilos de música me marcaron y dieron inicio a Dany
del Ataúd.

Z: Los Asesinos de Marilyn son chilenos,
¿cómo es la escena allá?, ¿cómo es el público generalmente?

DA: La escena underground en general y a lo
largo de Chile, es muy buena, hay mucha diversidad y encuentras bandas buenas
de todos los estilos. Nosotros somos de Iquique, una ciudad pequeña pero
acogedora al norte de Chile, tiene una muy buena escena y no tengo quejas del
público de aquí ^^

Z: ¿Alguna experiencia memorable sobre eso?

DA: Nuestro debut oficial en un recital
punk en el 2008, en una escuela. Fuimos
una de las pocas bandas que logró tocar su repertorio completo ya que ese
recital terminó en una batalla campal donde volaban sillas, incluso salió en el
periódico una nota titulada “Fiesta punk termina en batalla campal” o algo así…
y pues… así fue nuestro primer gran debut.
Z: ¿Le dan apoyo a los músicos en Chile?

DA: De parte del público, sí, pero creo que faltan espacios para bandas emergentes como nosotros donde se pueda hacer un buen show, al igual que estudios más accesibles donde se pueda grabar material de buena calidad, sin embargo creo que es un tema que se da en toda Latinoamérica en general.
Z: Y tienes razón… ¿A qué crees que se deba el éxito que están teniendo los asesinos?

DA: Bueno, yo creo que es porque tratamos de hacer canciones que no sean más de lo mismo-cosa que se da mucho en la escena underground- y ser auténticos en lo que hacemos. Componemos sobre cosas que nos gustan y tratamos de mezclar estilos. No sé si seamos exitosos, pero sí tenemos un puñado de gente que nos sigue y eso se agradece bastante, aún nos falta mucho, pero lo importante es estar contentos y felices con lo que
hacemos.

Z: ¿Hay alguna persona a la que admires?

DA: Admiro mucho a Poe, Johny Cash, Ed Wood, Vincent Price, Lux Interior, Stephen King, Se do Kaixao, Glenn Danzig y Mike Patton.

Z: Para terminar y dejarte libre ¿Cómo describirías a Dany del Ataúd?

DA: Difícil, pero creo que lo describiría como un muerto viviente atrapado en qna época que no le corresponde donde se niega a descansar en paz hasta que encuentre un motivo para hacerlo.

Z: Muchísimas gracias, muy buenas respuestas.

DA: No hay de que, gracias a ustedes.

***

   Personalmente, debo admitir que la manera en que Dany del Ataúd se metió en este rollo de la música y los asesinatos, me parece realmente original e interesante. Es importante conocer datos sobre los inicios de su 'nombre asrtístico' y de la misma banda.
   Esto con el fin de propagar la cultura latinoaméricana que poseemos todos nosotros y que muchos no conocen (conocemos). Por que antes de hablar con Zam, yo no conocía a esta banda y hace meses ella me envió un link con los primeros videos 'underground' de Los Asesinos de Marilyn.

  Porteriormente, me di cuenta que el número de sus seguidores iba aumentando, pero Zambie quiso propagarlo 'Como un virus'-Así me lo dijo.
Y está bien, me parece más que perfecto que una joven oyente y amante de lo oscuro desee mostrarnos la capacidad de ser talentosos que nosotros los latinoaméricanos tenemos-como dije antes-.
   Le agradezco que me haya pedido el favor de publicar esta entrevista, es satisfactoria, brillante y totalmente verdadera.
   Y bueno, para terminar con esta sesión de "Cultura obsequiada", les dejo aquél video que mencioné, Zambie me mandó. Quisiera pedirles de favor que nos ayuden a hacerlos más conocidos, son gente talentosa, con ideas auténticas y necesitamos que sean escuchados. Así como nosotros, la comunidad de bloggeros, escribimos para hacernos escuchar, ellos hacen canciones pegajosas y muy buenas con el mismo fin.


Atentamente: Elina.Shame

2 nov 2011

¡¡No los escuches!!

¿Escuchas eso? Es la tierra que comienza a abrirse
Son las manos que escapan
Son las ánimas que te atrapan.


¿Ves eso?
No lo creen tus ojos
pero sabes que es verdad
lo entiendes porque fue tu realidad
No cierres los ojos
hemos visto cosas peores
son almas buscando amores


Te ven, los ves.
Y sabes que te buscan
Huíste de aquella tierra
y ahora vienen por tí


Te visitan ansiosos
quieren darte un fuerte abrazo

quieren contarte lo que pasó
Te buscaron por años.
Y ahora están aquí


Te encontraron, te atraparon
y el cuerpo que te prestaron
has de regresarles
Porque si no obedeces
su jefe, que fue tuyo también
De todos modos te lo quitará


El privilegio de estar vivo
no lo aprovechaste
Ahora estas almas
vienen y te buscan




En noches llenas de tormento
noches con búhos malvados
y espectros sin razón
te observan detrás de las paredes




Quítate ese traje de humano
que solo eres lo mismo que ellos:
un alma sin corazón


Corre, corre, corre
No les dejes tomar tus pies
porque se arrastran
reptan como animales hambrientos
No regreses por este camino
que te esperarán

El cucú suena y sigues sin poder alejarte
te lo dije, corre, huye lo más rápido
No te detengas y no mires tu espalda






¡No la mires! te dije
Son bestias llenas de envidia
porque tu si tienes vida.




Te hablan y no las escuchas
porque no quieres hacerlo
Corre,corre,corre

No las dejes.
Te odian porque eso les enseñaron
eso también a ti te contaron
pero no quisiste aprenderlo
dejaste que se pudrieran
y sobreviviste.




Escóndete entre los árboles muertos
muéstrales que eres cobarde y así
lograrán irse.






Tomarán tu corazón y no vivirás para contarlo
corre, porque morirás esta noche
Esta noche, la noche de las ánimas




            ***








¿Ves? te lo dije, ya no respiras
tu madre no te verá jamás
no corriste lo sufiente
el bosque era mucho para tí




Ahora tu sentencia es peor que la anterior
porque intentaste huir y no lo lograste
fuiste débil y estúpido.
Yo los vi. Entre ellos y sus ojos blancos
te tomaron de los extremos y te enterraron vivo
te lo dije.






Los escuchaste a ellos y no a mí.

6 oct 2011

Life is but a dream to the dead

Hoy soñé que moría.
Iba con mis compañeras de la escuela a un edificio.
cuando regresábamos, ya era de noche. comenzaba a llover, lo bueno era que aparecieron pequeñoa paragüas en nuestras manos.
 Comenzamos a caminar más rapido. Al cruzar la calle, una niebla inmensa y dura comenzó a empujarnos de la manera más agresiva posible. Todas chocamos contra las grandes ventanas del edificio donde nos encontramos hace unos momentos dentro.
  De pronto, dejé deescuchar nada.  La niebla me abrumaba y comenzó a comernos enteras. Ya era enorme y cuando me di cuenta que me asfixiaba, ya nos encontrábamos en un extraño viaje a través de una corriente llena de luces de colores.


 Segundos después caímos al suelo. El pasto tenía el color más verde de todos. El cielo tenía un azul prefundo e inmenso. Todo era hermoso.
 Alguien me avisóque ya no respirábamos. No me importó porque el lugar era hermoso, más que hermoso, era majestuoso. Me quedé. Mis compañeras reían, porque en ese lugar la gente comenzó a reír.
 Entre los arbustos los pequeños se escondían, los mayores solo estaban sentados sobre el césped verde platicando y bromeando de la manera más alegre posible.
 todo era dicha.
Entonces,me acordé de mi abuela, de mi madre y de mi hermana.
Una gran nostalgia invadió mi estómago.