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27 may 2012

La aventura

¿Qué pasa cuando la vela ya se ha calcinado completamente? Cuando el violinista termina la sonata completa, cuando el cazador ya encontró al asesino, cuando éste ya logró asesinar a centnenares de personas, cuando todo logró su cometido.
 Cuando terminaste el examen antes de que dieran las doce, cuando Cenicienta logró casarse con el príncipe... Cuando te das cuenta que el matrimonio no siempre es un final feliz. Cuando termina la pelea en el divorcio y los bienes compartidos logran ser bien repartidos.

 ¿Qué pasa después? Después. Cuando terminas de leer la novela completa, cuando el detective encontró el acertijo, cuando el policía mal pagado asesinó al ladrón. Cuando ella encontró el vestido favorito, cuando él encontró a la víctima perfecta para sus colmillos, cuando el ángel decide ya no perseguir a su amor prohibido; una humana, cuando dicha humana decide suicidarse.

¿Qué haces después de la aventura? Cuando llega el final. El final de esa aventura. La aventura emocionante, la aventura que inició como algo imposible, que después se tornó solo difícil, que siguió con sentimientos encontrados y que incluso te ayudó a ser un mejor humano. ¿Qué pasa después del final de la aventura de tu vida o la aventura de la vida de alguien más? Con los acontecimientos inexplicables pero añorables, los sucesos por los que jamás imaginaste que pasarías.

 Cuando la última página del libro termina con una frase que esperabas leer desde el principio pero por la que tuviste que esperar quizá días, o semanas, o simples horas.
¿Qué haces después? Después de que termina todo eso tan excitante y te das cuenta que sientes que ya no hay razón por la cual vivir, o creer en hadas o en detectives londinenses.
¿Qué?

15 dic 2011

Noctámbulos

Los vampiros son como yo. Tan oscuros y fríos. Tan ocultos como el sol de mi ventana.
 Pero no solo por eso...
Los vampiros observan sin que nadie lo note, investigan sin ser observados. Somos monstruos. Los vampiros y yo. Yo y los vampiros.

 Somos parecidos porque, aunque no lo parezca: la gente nos mira diferente.
Los vampiros y yo. Yo y los vampiros.
 Parecidos, porque gracias a leyendas y cosas que la gente cuchichea y cree, somos simples imágenes distorsionadas en sus mentes de algo que no somos y que nunca seremos.

 Dicen que perturbo el ambiente... Yo y los vampiros. Los vampiros y yo.
No bebo sangre. No apetesco asesinar. Pero somos parecidos porque somos siempre algo que a veces no queremos ser.
 Ser un monstruo para los demás no es algo que yo pediría a papá Noel en Navidad.

 Que me miren como algo que jamás debió existir, tampoco lo es. Vivir para siempre es un deseo menos en mi lista (muy corta) de las cosas que me gustaría poseer, o pedir.

  Los secretos que nuestras almas guardan, se quedarán impregnados en ella hasta que decidamos soltarlos todos. O podríamos guardalos.
El único problema con los vampiros, es que ellos no lograrían contenerlos hasta la tumba como yo.

  Los sentimientos son parte de mi existencia.

 No duermo de noche, porque al no lograr escaparme de ellos, me desvelo proyectándolos sobre papel escribiendo o dibujando. No duermo casi nunca, no concilio sueño a pesar de que el chico de cabellos oscuros me lo pida. Los vampiros y yo, yo y los vampiros.