Es lo que dije en voz baja dentro de un café en Richardson, Texas esta tarde después de ponderar y darme cuenta que los planes que tenía no han llegado a cumplirse.
Lo dije después de llegar a la conclusión de que la yo que conocía hace dos años ya no es la misma yo. Ya no tengo misión, no tengo metas, me estoy ahogando y los demás también.
Vivo en una situación singular la cual me acaba de dar una cachetada y por eso he despertado. Me doy cuenta que no soy una niña y que como adulta jóven necesito comenzar a moverme. Mis padres no pueden ayudarme. No es porque no quieran, sólo no pueden. Todo es difícil y hay días en los que voy a dormirme a las seis de la tarde con deseos de que se acabe la semana entera, porque cuando estoy despierta no puedo evitar en ponderar en la incertidumbre de mi vida futura.
Antes veía todo con esperanza. Antes tenía fé en muchas cosas. La verdad no sé de dónde me llegaba tanta fuerza, pero el futuro era menos incierto. Ahora me ahogo en ilusiones negativas que más bien son pesadillas. No sé de donde saco tanta mierda. No sé por qué soy tan pesimista. Mis propias desesperanzas me toman los tobillos y me arrastran por la arena hasta que me llevan a la orilla del agua y comienzo a ahogarme. Comienzo a sofocarme en el agua negra de mis pesadillas y no tengo fuerzas para luchar contra las manos viscosas que me arrastran al fondo del océano de mis penas. Me siento sin energía y nada parece valer la pena.
No puedo terminar este escrito con una nota positiva porque no me siento bien, y no me he sentido bien del todo por un año. Me he estado ahogando por un año, pero a estas alturas, ni agarrarme de las piedras parece ser suficiente para evitarlo. Una parte de mí quiere seguir, pero la otra, la más pesada se deja llevar y entonces me ahogo en la corriente.
26 nov 2016
15 sept 2016
Crónicas de los Días Más Oscuros de una Chica Brillante
"Aline" significa "la brillante" en un idioma cuyo nombre he olvidado, pero eso es lo que significa. Estoy segura de eso porque en tareas escolares, me han asignado cientos de veces buscar en libros y en internet el significado de mi nombre. El por qué de esto yo jamás entendí.
No vivo con la creencia que el significado de tu nombre lleve grabado tu destino. No creo en eso. Pero es entonces cuando ésta introspectiva me hace querer preguntarme cuándo fue que dejé de creer en el destino. Recuerdo que solía aferrarme a esa esperanza, como un niño espantado hace con las ropas de su madre.
Me gusta pensar que deje de hacerlo no hace mucho... Quizá comenzó cuando decidí irme a vivir a otra ciudad en otro país con una diferente cultura y un idioma distinto. Tal vez fue cuando la gente que empezó a notar que tenía potencial me empezó a llenar la cabeza con sus propios sueños, como se le hace a una piñata. Porque antes no soñaba con ir a una escuela gigantesca durante mis primeros dos años de universidad y no soñaba con poder trabajar para poder pagar la escuela, porque sabía que estos sueños --viviendo en un lugar nuevo-- eran metas que no podría cumplir. Era realista. Pero entonces decidí convertirme en su mascota, y apliqué a más de diez universidades dentro y fuera del estado. Me aceptaron ocho, pero sólo quería ir a una. La escuela a la que me hice creer que quería ir, era tan cara que hubiese podido pagarla de haber ganado la lotería o haberme casado con un hombre rico... pero jamás había considerado el matrimonio como una solución a mis problemas. Tampoco creía tener la suerte suficiente para ganarme la lotería. Aún así les dejé llenarme la cabeza con estos sueños ajenos.
No vivo con la creencia que el significado de tu nombre lleve grabado tu destino. No creo en eso. Pero es entonces cuando ésta introspectiva me hace querer preguntarme cuándo fue que dejé de creer en el destino. Recuerdo que solía aferrarme a esa esperanza, como un niño espantado hace con las ropas de su madre.
Me gusta pensar que deje de hacerlo no hace mucho... Quizá comenzó cuando decidí irme a vivir a otra ciudad en otro país con una diferente cultura y un idioma distinto. Tal vez fue cuando la gente que empezó a notar que tenía potencial me empezó a llenar la cabeza con sus propios sueños, como se le hace a una piñata. Porque antes no soñaba con ir a una escuela gigantesca durante mis primeros dos años de universidad y no soñaba con poder trabajar para poder pagar la escuela, porque sabía que estos sueños --viviendo en un lugar nuevo-- eran metas que no podría cumplir. Era realista. Pero entonces decidí convertirme en su mascota, y apliqué a más de diez universidades dentro y fuera del estado. Me aceptaron ocho, pero sólo quería ir a una. La escuela a la que me hice creer que quería ir, era tan cara que hubiese podido pagarla de haber ganado la lotería o haberme casado con un hombre rico... pero jamás había considerado el matrimonio como una solución a mis problemas. Tampoco creía tener la suerte suficiente para ganarme la lotería. Aún así les dejé llenarme la cabeza con estos sueños ajenos.
Y así fue cómo se quedó. Me gradué de la preparatoria la primavera pasada mientras intentaba encontrar una manera de alcanzar esos sueños que todos se habían encargardo de encolarme en la mente. Pero entonces me di cuenta que me había roto la espalda por tres años para perseguir sueños inalcanzables que ni siquiera eran míos. Éxitos ilusorios que yo jamás había trazado en mi plan de vida. Les dejé manejar mi futuro y después de salir de la prepa, soltaron el volante y me lo dejaron a mí, en un auto que iba a toda velocidad en un tramo de carretera que jamás había visto antes en mi vida. Y ahí me quedé; una cansada y resecada adolescente.
Y he intentado olvidar el dolor y enojo que esto me causó porque cuando recuerdo aquello, lo único que puedo escuchar en mi cabeza son sus voces graves expresando lo decepcionados que ellos, todos ellos, están de mí porque "la brillante" no pudo lograrlo. Simplemente no pudo. Veo en sus rostros formándose líneas en la frente y me veo a mí, sentada en un círculo estrecho de pavimento en medio de la nada y me siento tan pequeña. Clarificando, sé que estas imágenes sólo están en mi mente. Me gusta torturarme a mí misma. Asumo que hago esto porque probablemente estoy decepcionada de mí misma. Me digo entonces que su opinión no importa, la que importa es la mía. A mí me importa.
Éste semestre hice lo mejor para volver a tomar el volante y salir de la carretera rápida en la que me han forzado conducir. Pienso que lo hice de manera exitosa, ya que terminé yendo a la escuela que representaba mi perspectiva realista de mi vida, a la que añoraba ir cuando aún era invisible para ellos. Mis planes jamás habían sido tan ambiciosos y yo estaba bien con eso. Pero no era porque no creía en mí misma. Era porque pensaba de manera realista, y sabía que mi situación no podría llevarme tan lejos. Claro, lo intenté, pero de haber tenido los pies sobre la tierra durante los meses pasados, no estaría pasando por tantas crisis emocionales hoy.
Pero en realidad no puedo culparlos. Yo dejé que sus sueños se volvieran los míos... pero ahora sé que jamás debo dejar que eso suceda otra vez, el dejar que otros tomen mi vida y quieran formarla de la manera que ellos piensan es "correcta".
A veces sólo quiero abandonarlo todo. Vivir aquí no es cómo lo imaginé hace tres años. Digo, hay tantas oportunidades disponibles, claro. Pero para la mayoría no soy elegible. Me siento como un niño asomado a la ventana hacia el interior de una tienda de dulces y viendo los dulces sin siquiera poder tener un pedazo de uno de estos. La niña en mí a veces llora conmigo en las noches.
Jamás quise que mis pensamientos personales y oscuros llegaran al internet, pero sólo necesito desahogar esto. Necesito escribir sobre las cosas feas que mi mente me prepara, para que en el futuro pueda mirar a mi pasado y darme cuenta que soy lo suficientemente fuerte. Necesito empezar de nuevo y comenzar a moverme otra vez.
20 jul 2016
From My Past Self
July 20th, 2015
Hey, there!
Well, today you’re not feeling okay. It’s a little weird but compared to other days, your brightness is not coming around. And when I say “brightness” I’m referring to the way you shine in gloomy situations, your positive perception of things–your own life, regrets (and things you really do not regret), dreams, the world around you, your current situation, all those things that have shaped you, y’know?
I think it’s particularly strange, given that you have been running for more than two consecutive days (that’s an achievement), you have painted your room and had a blast doing it, and you attended your college orientation. I mean, all these things happened over the last week and you are just… not feeling it. So I’m trying to trigger it through this letter. Right now I’m looking at the computer screen with a hard gaze while typing with fast fingers while your (my? our?) sister is working on her paperwork. She’s just seventeen and she’s working with paperwork. Crazy, don’t you think? She’ll grow (more!) this upcoming year, and I know that although you have your fights with her, you’ll always be proud of the young and well-rounded lady she’s becoming. Remember when she used to follow you all the time? You hated it. In third grade she wanted to have the same friends as yours and that made you feel frustrated because you wanted something different in school, you didn’t want to have to deal with your cute little sister from first grade there like you did at home. You wanted to talk to other people and venture yourself in other adventures with little people your age. Sometimes today it seems like she’s doing the same thing, but hey, you don’t mind. You and I know that she only needs a role model, and well, a role model is what you’ve been wanting to become for someone else lately. Especially after knowing about the low self esteem she “suffers” from. Now, I put that in quotations not to be condescending… it’s just, I don’t like to know she suffers from it. Suffering it the last thing I’d wish for her. I mean, she’s my sister.
Anyway, thoughts are rushing through my head now. It feels like I can’t concentrate on just one aspect of my life. I’m trying to find that thought that’s making you want to stop right now… You’re almost stopping, girl, but writing this letter is important, so it’s the only thing you’re clinging to. Besides, Marina and the Diamonds’ song “Blue” makes you wanna dance, so, you’ve got mental support.
It’s been twenty minutes and although you do type fast, you still can’t find the thought.
Failure.
Yeah, that’s the word. You’re afraid of failure. Hey, you’re not the only one. Well, actually I should address this to myself because by writing this letter, I’m making sure my future self isn’t afraid of such thing. I am afraid of failing. Afraid of not achieving the dreams I once wrote down on a paper for a “soul finding” exercise at ten. I am afraid I will not get to be the independent young woman I wanted to become. Afraid of not ending up owning my own apartment, or at least sharing one with a roomie, of not being able to find steady work, of not proving others wrong, of eating up my words everyday to end up being a bitter woman, of never flying in a hot-air balloon like I dreamt when I was three, of not finding satisfaction at all in any of the ones that used to be my favorite activities in the future. I am afraid I will not make them proud… I am afraid of the future. But, why?
Maybe because I can’t see through. Hey, future self, can you see through on your own time? I cannot right now, but I will try, just for you!
I can’t see through because I see everyone else attending big universities, and going places, like… away from high school, and you… well, regardless of being on the top five of your class, you had to stay and go to a community college. Yeah, not what your mentors imagined. You were okay with this at first because… well, your situation is not the best, and you were able to understand that, but today you seem to be polluted by negative thoughts. The thoughts you think they are having about you and the supposed failure you’ve become.
Well, after walking around the living room, my mind is clear (yeah, I left my laptop open, but it’s okay).
I will be fine.
I will. I promise. It’s for you, and you will see that although it’s dark now for me, and I couldn’t see through, I’ll get through it. Because at the end of the day I have been getting through it since my insomnia started. I guess my problem began because I let anxiety invade my brain. But let’s not get into that now, future self. You know it all.
You know why I’ll be fine? Not only because I have had experience in doing so, but because this is not the worst that can happen to a human being. I am alive, and that’s more that I can ask for given my situation. Like others, I could be fighting death right now in a hospital bed, or fighting the police for injustice, or being kept captive in a strange house in exchange of my parents’ money, or I could be just not being me at all. I don’t have the problems that others have. Yes, I am facing my own fate, but the misery I’m in now will not last because I am not stopping. If I move, I will move away from this. I just need to remember that.
Remember that.
-A.A.
23 abr 2016
Conflicto Interno
He estado
leyendo cosas que escribe sobre ciertas ocurrencias, narraciones sobre la vida
que he llevado a cabo durante el último año. He estado leyendo, y al tiempo que
mis ojos terminan una oración, mi mente comienza a visitar diferentes
pensamientos. Así que comienzo a reflexionar y pensar en la persona en la que
soy hoy. Específicamente, en como soy con otros.
He
cambiado. Estoy segura que ellos se han dado cuenta. He dejado de bromear. No
me rio tanto como lo hacía antes, ya no. No participo en bromas o chistes con
mis amigos. No hablo sobre mi día con ellos, ya no. Me he dado cuenta de esto,
ellos también. Y lamento si mi actitud les ha hecho sentir que estoy enojada
con ellos. Eso no es lo que pasa.
No es culpa
de ellos. No es de nadie más que mía. Me está matando mi interior.
Pienso en
esto, y me doy cuenta que el hecho de que me haya vuelto tan callada a pesar de
que hay tanto ruido en mi cabeza solo es el resultado de los conflictos
internos que han crecido en mi recientemente. Me pregunto si valgo la pena en
general… o más bien, en todos los aspectos. Me pregunto si mis decisiones algún
día tendrán algún impacto positivo en el mundo. Me pregunto si el esfuerzo que
hago por levantarme todos los días también vale la pena el tiempo y los
recursos de todos a mí alrededor. Me pregunto si soy una persona con la que a
otros les gusta pasar su tiempo. Me pregunto si soy la mejor estudiante, la
mejor hija, la mejor roomie, la mejor hermana, la mejor “artesana de malteadas,”
la mejor líder en el trabajo… Me pregunto si soy la mejor en todos los aspectos
de mi vida.
Pero no le
pregunto a nadie si lo soy, así que realmente no lo sé. Lo malo es que me he
vuelto tan consciente, y quizá tan insegura, que decido internalizar todas
estas preguntas y el lado oscuro de mi mente empieza a responder estas
preguntas y estas me traen cierta desesperanza. No soy la mejor en nada. No
valgo nada.
Entonces un nuevo deseo crece en mí.
El de desaparecer.
Pienso que
el mundo estaría mucho mejor si no estuviera aquí. Mis padres no se preocuparían
por traer comida para mí y estar en trabajos que no les hacen feliz por eso, mi
hermana no tendría pleitos con nadie en casa, mis maestros no se preocuparían por
el futuro de otra estudiante que es más común que nadie, mis amigos no se preocuparían
por mis problemas, mi jefa no se preocuparía por mi desempeño en el trabajo. No
sería parte de las estadísticas que muestran el número de inmigrantes ilegales
en estados unidos que “no ayudan a la economía del país,” no me preocuparía por
ser la mejor para demostrarles a estos americanos que no soy lo peor que les
puede pasar.
Así que
creo que esto es todo lo que estoy haciendo; tratando de demostrarles que se
equivocan. Pero en realidad no estoy haciendo nada… Solo guardo ideas en mi
cabeza y termino tan confundida que ni se cómo empezar, que hacer, que la única
posibilidad y la única salida de la ridiculez que se ha vuelto mi vida es la
desaparecer.
Han habido mañanas
en las que, al abrir los ojos, le pido al universo que me haga parte de un
accidente mortal, solo para no tener que tomar mi propia vida porque no soy lo
suficientemente fuerte para llevar esto acabo yo sola. Realmente quiero salirme
del radar, de la vida de la gente que me rodea, por algunos días, o algunas
semanas, solo para encontrar quien soy, y entonces reaparecer ante los ojos de
aquellos quienes genuinamente creen en mí.
Entonces la
única manera para ser casi inexistente es quedarme callada. Parecer pequeña e
irme por mi lado. Sin sonreír, sin reírme, sin reaccionar a las cosas que
dicen. Solo quedarme callada y guardar la postura, intentar no respirar tan
fuerte ni tan rápido, para que nadie me note.
Esta vez
realmente soy yo y no ellos. Es mi oscuridad la que se expande y toma control
del optimismo que alguna vez me ayudó a salir de mi cama.
Solo quiero ser invisible, así que, por favor,
dejen de preguntar como estoy, por favor, no se preocupen por mí.
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Leelo en ingles: Internal Conflict
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