Pasó hace un mes más o menos, pero aún puedo recordarlo. Se siente aún aquí adentro. Quema poquito.
Sin importar las circunstancias que me habían hecho quedarme esa vez en la escuela hasta las nueve, la pregunta llegó. "La Pregunta." Le di nombre propio. Quizá se dio nombre propio ella misma.
Platicaba con un adulto-joven de veintitrés sobre lo difícil que es la vida cuando estás lejos de casa. Cuando dejas tus raíces. No habíamos llegado a nada interesante hasta que él formuló La Pregunta.
¿Extrañas México?
De no haberse accionado mi "mecanismo de defensa", habría llorado como Magdalena frente a mi profesor. No sé que habría pasado después de eso. Pero no sucedió. Suspiré hondo sin pensar y eché una risa lastimera. Fue casi un bufido. El sarcasmo de mi complejo interior. Sé que al mismo tiempo me puse roja; no era de vergüenza, pero sí de impotencia y algo más... algo abismal. Volví a respirar. Fue rápido; tres reacciones en una. Entonces sólo respondí, "Mucho."
Mucho era poco.
El adulto-joven me miró con tristeza y luego volvió al proyecto en su computadora. Yo volví a recortar corazones de papel rojo para la decoración. Pasaron unos segundos y entonces quiso saber qué era lo que extrañaba.
Algo me inspiró seguridad, confianza y entonces pude hablar. Por primera vez en mucho tiempo pude hablarle a alguien de eso. De eso que a veces me dolía y que me daba cosquillas al mismo tiempo. Lo que no recuerdo es que tanto le dije, pero supongo que haberle contado sobre ellas fue más que suficiente. Supongo que la simple "risa lastimera" le había dicho todo. Digo, el hombre había estudiado Psicología Avanzada en la universidad, era obvio que mi reacción instantáneo-reflectiva le había dicho más que "mucho". A veces cuando recuerdo aquello puedo verlo viajar por mi mente, abriéndose paso entre muchos de mis recuerdos irrelevantes para encontrar la razón de mi "mucho".
Entonces empezamos a hablar del tiempo.
A veces he querido que todo se quede quieto. Que la gente me espere. Que no cambien. Quiero que se queden como estatuas, que sus mentes se inmuten mientras regreso. A veces no quiero cambios de ningún tipo. A veces quisiera que el tiempo allá no existiera, que algo las detuviera de crecer. A veces quisiera volverles a ver. A veces he querido regresar de inmediato. Han habido momentos en los que me encuentro en el salón de clases en un día común, resolviendo un problema de matemáticas y de repente me entra esa extraña urgencia de saltar de la ventana y salir de la escuela para tomar cualquier autobús y hacer que dicho vehículo me lleve de regreso. Obligar al mundo entero a que me ayude a regresar.
Pero no se puede. Porque el mundo es aliado del tiempo y ambos están contra mí.
16 nov 2013
9 nov 2013
¿Retrocediendo o avanzando?
(Fragmento de un diario que comencé el verano pasado.)
He pensado en buscar un curso de arte, o de dibujo, o algo así, o pasar el tiempo escribiendo cuentos para niños. Es que ayer me puse a pensar en la posibilidad de ser mamá. No ahorita, claro que no. Pero pensé en cómo sería yo si tuviera hijos, quizá a los veintinueve. Tal vez uno. Tal vez dos. Es muy raro.
Pensé en mi papá y en mi mamá. Pensé en que papá quería volverse cantante y guitarrista; que mi papá jamás quiso ser famoso, que sólo lo hacía porque le gustaba. Y no lo es, no es famoso ni poquito, sólo entre nosotros y sus hermanos, quienes también cantan. Pensé en cómo se la pasaba cantándonos canciones de cuna o sus baladas viejitas cuando éramos pequeñas. Entonces quise escribir cuentos para niños para enseñarles a mis hijos de pequeños que podía ser la escritora de la familia y que podía ser famosa sólo entre nosotros. Y que a veces uno no necesita ser famoso para hacer arte. Porque eso es lo que he aprendido. Pero la verdad, no se me ha ocurrido nada.
Sólo escribo cosas imaginarias que les suceden a jóvenes de mi edad. Por ejemplo: hace poco escribí una historia de una chica de diecisiete que está loca y ve un fantasma en su habitación, el fantasma la cuida. Hace unas semanas escribí la historia de un niño que se muere y se despide de su mamá; pensé en que tal vez ésta última podía modificarla un poco, no sé. Antes de eso, escribí la historia de una chica que se moría en su cumpleaños número dieciséis al intentar volar con unas alas artificiales. Y antes escribí la historia de una chica que tiene un amigo imaginario. Pero nada relativo a una infancia con aventuras.
Quizá deba recordar cómo me sentía cuando tenía cinco o algo así. Entonces decidí dejar eso por la paz y pensé que quizá cuando comience a estudiar Psicología, podía especializarme en niños y así aprender de ellos. Los niños nunca fueron “mi especialidad” pero supongo que si quiero darles esa infancia bonita a mis hijos, tengo que hacerlo. Quiero saber explicarles todo, pero de la manera correcta, o al menos de la manera menos equivocada posible. No sé.
He pensado en buscar un curso de arte, o de dibujo, o algo así, o pasar el tiempo escribiendo cuentos para niños. Es que ayer me puse a pensar en la posibilidad de ser mamá. No ahorita, claro que no. Pero pensé en cómo sería yo si tuviera hijos, quizá a los veintinueve. Tal vez uno. Tal vez dos. Es muy raro.
Pensé en mi papá y en mi mamá. Pensé en que papá quería volverse cantante y guitarrista; que mi papá jamás quiso ser famoso, que sólo lo hacía porque le gustaba. Y no lo es, no es famoso ni poquito, sólo entre nosotros y sus hermanos, quienes también cantan. Pensé en cómo se la pasaba cantándonos canciones de cuna o sus baladas viejitas cuando éramos pequeñas. Entonces quise escribir cuentos para niños para enseñarles a mis hijos de pequeños que podía ser la escritora de la familia y que podía ser famosa sólo entre nosotros. Y que a veces uno no necesita ser famoso para hacer arte. Porque eso es lo que he aprendido. Pero la verdad, no se me ha ocurrido nada.
Sólo escribo cosas imaginarias que les suceden a jóvenes de mi edad. Por ejemplo: hace poco escribí una historia de una chica de diecisiete que está loca y ve un fantasma en su habitación, el fantasma la cuida. Hace unas semanas escribí la historia de un niño que se muere y se despide de su mamá; pensé en que tal vez ésta última podía modificarla un poco, no sé. Antes de eso, escribí la historia de una chica que se moría en su cumpleaños número dieciséis al intentar volar con unas alas artificiales. Y antes escribí la historia de una chica que tiene un amigo imaginario. Pero nada relativo a una infancia con aventuras.
Quizá deba recordar cómo me sentía cuando tenía cinco o algo así. Entonces decidí dejar eso por la paz y pensé que quizá cuando comience a estudiar Psicología, podía especializarme en niños y así aprender de ellos. Los niños nunca fueron “mi especialidad” pero supongo que si quiero darles esa infancia bonita a mis hijos, tengo que hacerlo. Quiero saber explicarles todo, pero de la manera correcta, o al menos de la manera menos equivocada posible. No sé.
Invierno de 2012
I never thought I’d be so glad to see the sunlight.
The past five hours I took myself out of the bed and led my body to the darkness. I spent the time there, trembling along with the nightmares of my mind.
Spooky, evil, bad thoughts; ideas about the life I wish I had; the sorrow filling my eyes.
I couldn’t sleep at all.
I did not sleep until I saw the astonishing-bright sun coming out. It was then when I found my relief because, at least, a brand new day was coming. Sadness disappeared in the air and left me there, staring at the window.
atrás
me duele la espalda y no sé si es porque me he agachado
me duele la espalda y no sé si es porque he tenido que agacharme muchas veces para levantar los pedazos del suelo
me duele la espalda
y no sé si es porque me he puesto a cargar al perro cuando se inunda la casa
me duele la espalda
pero a veces pienso que es sólo un disfraz que me pongo físicamente para olvidar la boca del hoyo que me arde adentro
me duele la espalda como si el mismísimo diablo me estuviera enterrando la daga, pero quizá sea sólo que estoy cansada
me duele la espalda y no sé si es porque he tenido que agacharme muchas veces para levantar los pedazos del suelo
me duele la espalda
y no sé si es porque me he puesto a cargar al perro cuando se inunda la casa
me duele la espalda
pero a veces pienso que es sólo un disfraz que me pongo físicamente para olvidar la boca del hoyo que me arde adentro
me duele la espalda como si el mismísimo diablo me estuviera enterrando la daga, pero quizá sea sólo que estoy cansada
23 oct 2013
...de regreso...
Es bueno regresar. Se siente bien.
Es como haber tomado vacaciones de lo que quería ser y de lo que era... quizá también de lo que me estaba convirtiendo, y después regresar a mí misma.
Vacaciones. Más o menos.
Es como vivir siempre en la Tierra y de repente tomar la primer oportunidad en la que la NASA te pide que viajes con ellos al satélite más cercano y entonces ves todo lo que ya tenías. Ves la Tierra desde afuera y cambia tu perspectiva. Jamás pensaste que así se vieran las nubes, o el desierto, o el ártico
hasta que lo viste desde afuera.
Como cuando te miras en el espejo de pequeño y te preguntas si eres tu o no. Si esa cara que se mueve acorde con la tuya, eres tú... ¿Eres tú?
Eres tú.
Pero entonces viajas a otro lado y aprendes a decir cosas que significan lo mismo, pero que también cambian el sentido de la vida a la que estabas apegada... la lengua se confunde. Viajas y te adentras a lugares diferentes. Colores, sabores y sonidos, todos diferentes. Parecidos a lo que conocías, pero aún así diferentes.
Diferentes...
¿Diferentes?
Entonces tus pensamientos cambian. Cambian hasta que se transforman en algo sólido, algo nuevo en qué creer.
Es volver a empezar. No sólo desde cero, desde infinito negativo.
Comprar un lugar al cual llamarás casa cuando pases el tiempo suficiente para sentirte cómoda. Buscar y buscar hasta encontrar lo que necesitas, buscar y buscar para sobrevivir, hacer todo lo que puedas sin ser deshonesta. Pelearte con ellos, pelearte contigo misma, pelearte con tu amigo imaginario, asesinar ideas, dejar lo que eras, mudar de piel, mudar de creencias, llorar y sufrir, y llorar otra vez sin querer, olvidar que no eres débil, olvidar quién eres, encontrar unas cosas, cruzarte con personas, personas buenas, personas negativas, ciudades nuevas, perderte en callejones, gastar el dinero en un viaje de autobús para llegar al otro lado de la ciudad y no saber regresar a "casa", usar expresiones que no eran tuyas, convertirlas en tuyas, encontrar tu voz personal, hablar claro, detener la clase y pararte sobre la silla... lograr que te vean.
Sin olvidar que no fue fácil, debo objetar que tampoco fue tan complicado. Fue complejo, pero sigo aquí. Estoy de regreso.
Sin embargo, a pesar de haber regresado, nada será igual. Siempre habrá una línea delgada entre lo que quise que se quedara y lo que no se quedó. Quería que todo se petrificara, que el tiempo se detuviera de donde vine mientras mi propio tiempo corría. Como si todos pudieran esperarme hasta el día en que volviera. Pero el tiempo es infinito y no ve por nadie. Es egoísta a su modo. Corre como liebre y se escurre en el espacio. Nada se detiene. Las plantas mueren cuando estás en la Tierra y mueren cuando estás fuera de su atmósfera. "Sigue rodando y no se detiene."
Quiero regresar, pero no puedo, porque el tiempo no se detiene, no puedo detenerlo. Pero estoy de vuelta. No he regresado, pero estoy de vuelta.
Las extraño. Los extraño. Ya no lloro, pero sigo peleándome adentro. Me exprimo el corazón y hago todo para no olvidar como se dice "hola" en español. Porque no quiero se un alíen... quiero ser Aline.
Es como haber tomado vacaciones de lo que quería ser y de lo que era... quizá también de lo que me estaba convirtiendo, y después regresar a mí misma.
Vacaciones. Más o menos.
Es como vivir siempre en la Tierra y de repente tomar la primer oportunidad en la que la NASA te pide que viajes con ellos al satélite más cercano y entonces ves todo lo que ya tenías. Ves la Tierra desde afuera y cambia tu perspectiva. Jamás pensaste que así se vieran las nubes, o el desierto, o el ártico
hasta que lo viste desde afuera.
Como cuando te miras en el espejo de pequeño y te preguntas si eres tu o no. Si esa cara que se mueve acorde con la tuya, eres tú... ¿Eres tú?
Eres tú.
Pero entonces viajas a otro lado y aprendes a decir cosas que significan lo mismo, pero que también cambian el sentido de la vida a la que estabas apegada... la lengua se confunde. Viajas y te adentras a lugares diferentes. Colores, sabores y sonidos, todos diferentes. Parecidos a lo que conocías, pero aún así diferentes.
Diferentes...
¿Diferentes?
Entonces tus pensamientos cambian. Cambian hasta que se transforman en algo sólido, algo nuevo en qué creer.
Es volver a empezar. No sólo desde cero, desde infinito negativo.
Comprar un lugar al cual llamarás casa cuando pases el tiempo suficiente para sentirte cómoda. Buscar y buscar hasta encontrar lo que necesitas, buscar y buscar para sobrevivir, hacer todo lo que puedas sin ser deshonesta. Pelearte con ellos, pelearte contigo misma, pelearte con tu amigo imaginario, asesinar ideas, dejar lo que eras, mudar de piel, mudar de creencias, llorar y sufrir, y llorar otra vez sin querer, olvidar que no eres débil, olvidar quién eres, encontrar unas cosas, cruzarte con personas, personas buenas, personas negativas, ciudades nuevas, perderte en callejones, gastar el dinero en un viaje de autobús para llegar al otro lado de la ciudad y no saber regresar a "casa", usar expresiones que no eran tuyas, convertirlas en tuyas, encontrar tu voz personal, hablar claro, detener la clase y pararte sobre la silla... lograr que te vean.
Sin olvidar que no fue fácil, debo objetar que tampoco fue tan complicado. Fue complejo, pero sigo aquí. Estoy de regreso.
Sin embargo, a pesar de haber regresado, nada será igual. Siempre habrá una línea delgada entre lo que quise que se quedara y lo que no se quedó. Quería que todo se petrificara, que el tiempo se detuviera de donde vine mientras mi propio tiempo corría. Como si todos pudieran esperarme hasta el día en que volviera. Pero el tiempo es infinito y no ve por nadie. Es egoísta a su modo. Corre como liebre y se escurre en el espacio. Nada se detiene. Las plantas mueren cuando estás en la Tierra y mueren cuando estás fuera de su atmósfera. "Sigue rodando y no se detiene."
Quiero regresar, pero no puedo, porque el tiempo no se detiene, no puedo detenerlo. Pero estoy de vuelta. No he regresado, pero estoy de vuelta.
Las extraño. Los extraño. Ya no lloro, pero sigo peleándome adentro. Me exprimo el corazón y hago todo para no olvidar como se dice "hola" en español. Porque no quiero se un alíen... quiero ser Aline.
4 jun 2013
Untitled 2
Entonces me vas a besar la cabeza porque será la primera vez que hablemos y vamos a llorar juntos, pero no nos vamos a dar cuenta porque yo voy a mirar a tus pies descalzos y tú, al contrario, mirarás al horizonte aún con tu rostro sobre mi cabeza. Las lágrimas diminutas fluyendo de tus claros ojos hasta mi cuero cabelludo.
Entonces voy a abrazarte más fuerte y el cielo se va a alegrar tanto que va a llorar de felicidad y las nubes harán que llueva. Lo cual será extraño, porque se tratará de un momento en pleno verano. Nunca me vas a besar, pero no voy a necesitarlo.
Entonces todo va a comenzar a tener sentido.
Después, lo vamos a olvidar. Después, ni mi cara vas a recordar y yo voy a dejar el sonido de tu voz atrás sin nostalgia. Pero no nos vamos a sentir culpables porque no nos vamos a ver.
No nos vamos a ver hasta que pase tanto tiempo que olvidaremos qué edad tenemos. Cuando tú te vuelvas una estrella y yo sea un alma sin vocación específica. Será entonces cuando vas a necesitar soledad porque la gente siempre te abrumó. Y yo voy a necesitar compañía porque la soledad siempre me caló hasta el tuétano.
Será entonces cuando yo tenga los pies descalzos y tú el cabello largo… tan negro como siempre. Será entonces cuando nos volvamos a encontrar.
Entonces voy a verte a los ojos y, así, a transportarme hasta tu alma y algo va a dar clic dentro de mí. Tú mirarás algo en mí y algo en ti te hará sentir que esto ya lo vivimos. Entonces yo intentaré recordar cómo se dice tu nombre y tú intentarás recordar el mío, pero a ambos se nos va a escapar el sonido al mismo tiempo y nos vamos a quedar sin aliento. El cielo estará tan fresco porque va a ser otoño y no podré excusarme por volver a vestir mis mejillas de escarlata. Y voy a recordar tu voz, será entonces cuando sepa quién eres. Luego intentaré tomar tu mano, pero el tren va a aproximarse y tu figura se va a esfumar y será el fin de todo.
Me voy a preguntar cómo es que no lo vi venir. ¿Cómo es que no escuchaste al motor acercarse? ¿Será que somos dos tontos y nos sentíamos tan solos que alguno tenía que irse para siempre?
Pero tu fantasma va a volver cada noche y volveré a escuchar tu voz y a ver tus ojos entre mis párpados cerrados cuando intente dormir. Y la gente va a llorarte allá afuera, pero tu voz va a quedarse aquí adentro, como cuando tocaba el piano y cerrabas la puerta para que nadie más que tú pudiera escuchar. Voy a volver a llorar de felicidad porque será entonces cuando recuerde tu nombre y a tus lágrimas cayendo sobre mi cabeza.
Entonces
voy a lamentar esos segundos intentando reconocerte.
Todo eso va a pasar después. Y me voy a dar cuenta que hoy no. Hoy es diferente. Porque hoy me miras sonriente desde el umbral de la puerta del salón de canto. Porque hoy miro al papel en el que escribo esto mientras muevo la mano izquierda para garabatear mis últimos sueños, escribo cual maniaco obsesivo. Y, a pesar de que ambos queremos cosas parecidas, lo anterior no es seguro, porque ni siquiera hemos dado el primer paso. Porque no quiero que te vayas. Porque no pienso llorar contigo, porque soy diferente.
De todos modos, al final seré yo quien va a estar acostada en algún lado y voy a despertar. Entonces todo lo mencionado solo habrá existido únicamente en papel.
"La de Avenged Sevenfold es mi favorita"
Me
miraste y sonreíste.
Entonces te devolví el gesto, sentada en la silla más incómoda en la que jamás hubiera postrado el trasero.
Tú te encontrabas en lo alto de las gradas de canto. Ambos en el salón de coro.
Volviste entonces la mirada a la maestra.
A aquella mujer que ordenaba al grupo entero
mientras yo me quedaba ahí para verte soltar esas notas desde la garganta.
Entonces te devolví el gesto, sentada en la silla más incómoda en la que jamás hubiera postrado el trasero.
Tú te encontrabas en lo alto de las gradas de canto. Ambos en el salón de coro.
Volviste entonces la mirada a la maestra.
A aquella mujer que ordenaba al grupo entero
mientras yo me quedaba ahí para verte soltar esas notas desde la garganta.
A nadie nunca le importó que me quedara ahí
como espectadora.
Pero fue hoy cuando sentí que me mirabas como si yo fuera alguien importante.
Pero fue hoy cuando sentí que me mirabas como si yo fuera alguien importante.
Ya habíamos hablado. Tu voz no era la más
dulce, pero sí era la que endulzaba mis oídos.
Siempre hacías bromas pequeñas de las que siempre he reído.
Y tus ojos siempre me veían, como si esperaran a que yo riera de verdad.
Luego esas perlas blancas se asomaban entre tus labios…
Cuando les dio tiempo para descansar, viniste a mí.
Sentí tu cuerpo junto al mío. Un abrazo para decir hola era algo tan tuyo.
Volviste a sonreír. Miraste a tu alrededor y encontraste un espejo de cuerpo entero.
Siempre hacías bromas pequeñas de las que siempre he reído.
Y tus ojos siempre me veían, como si esperaran a que yo riera de verdad.
Luego esas perlas blancas se asomaban entre tus labios…
Cuando les dio tiempo para descansar, viniste a mí.
Sentí tu cuerpo junto al mío. Un abrazo para decir hola era algo tan tuyo.
Volviste a sonreír. Miraste a tu alrededor y encontraste un espejo de cuerpo entero.
Te
miraste. Un toque de vanidad era de las cosas que siempre te ha identificado.
Como siempre, acomodaste tu melena oscura y me sonreíste desde el reflejo.
Sonreí a modo de aprobación.
Como siempre, acomodaste tu melena oscura y me sonreíste desde el reflejo.
Sonreí a modo de aprobación.
Te paraste detrás de aquél espejo rectangular
y me miraste otra vez.
Tu cabeza era lo único que se asomaba de aquél mueble.
Eras tan delgado como el espejo…
Tu cabeza era lo único que se asomaba de aquél mueble.
Eras tan delgado como el espejo…
Entonces
me situé frente al espejo mientras lo sostenías. Tu cara y la mía estaban a la
misma altura.
Miré al frente y el espejo sólo reflejaba mi cuerpo desde el cuello a los pies.
Me di cuenta que aquello hacía parecer que tu cara estaba pegada a mi cuerpo.
Miré al frente y el espejo sólo reflejaba mi cuerpo desde el cuello a los pies.
Me di cuenta que aquello hacía parecer que tu cara estaba pegada a mi cuerpo.
Era
como si tu estuvieras usando mi atuendo.
“Te ves bien,” dije bromeando. Miraste el reflejo, bajando la mirada.
Reíste por lo bajo y dijiste ruborizado, “Gracias. Es que estoy usando mi playera favorita.”
“Te ves bien,” dije bromeando. Miraste el reflejo, bajando la mirada.
Reíste por lo bajo y dijiste ruborizado, “Gracias. Es que estoy usando mi playera favorita.”
16 abr 2013
Rojo cereza.
Que notes el rojo cereza en mi cabello es mas que encantador.
Los detalles que me das son indescriptibles.
Obligas a que el rojo cereza del cabello
pase a mis mejillas por ósmosis. (Sera que es por otra cosa?)
Tu voz en el aire entre nosotros apacigua el dolor de mis oídos.
Tanquilizas el desastre de mi cerebro, que siempre se encuentra abarrotado de ecuaciones sin resolución.
No me ayudas a resolverlas, pero tampoco las vuelves peor.
Los detalles que me das son indescriptibles.
Obligas a que el rojo cereza del cabello
pase a mis mejillas por ósmosis. (Sera que es por otra cosa?)
Tu voz en el aire entre nosotros apacigua el dolor de mis oídos.
Tanquilizas el desastre de mi cerebro, que siempre se encuentra abarrotado de ecuaciones sin resolución.
No me ayudas a resolverlas, pero tampoco las vuelves peor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)