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15 ago 2012

Cuídame.

No podía creerlo. Al fin la familia se reunía. Al fin se daban abrazos sinceros, o al menos así es como se veían. ¡Por Dios santo! Esto no podía estar pasando.

 Se encontraba observándolos a todos detenidamente desde la ventana, afuera de la enorme casa. Con la ropa sucia de ayer igual de empapada que el cabello castaño, por la fresca lluvia suave que se deslizaba sobre el aire delicado del condado. Con los ojos bien abiertos y un nudo en el estómago, con el ramo de tulipanes que le hubiera dado en su cumpleaños.

-No, no, no.-Intentó convencerse. Miró hacia abajo cerrando los ojos, dejándose empapar aún más. Sus párpados se volvieron a abrir y sostuvo la mirada en sus botas negras llenas del lodo del jardín.
 Volvió la vista hacia adentro. Alguien había corrido las cortinas color crema, no tuvo más remedio que hacerse a la idea. Sólo le quedaba entrar y enfrentarlo todo.

  Después de soltar un largo suspiro, decidió caminar hacia la entrada y golpear la puerta de la mansión. Una anciana que usaba una mascada en la cabeza, sustituyendo al cabello inexistente, le abrió. Tenía los ojos cansados de tanto llorar. Dicha señora lo estrechó entre sus débiles brazos.
-Lo lamento, abuela-dijo en forma de consuelo.
-No te preocupes, hijo-contestó la anciana soltándolo. Lo dejó caminar delante de ella y cerró la puerta tras él.-Qué bueno que ya estás aquí. ¡Mirate! Estás todo mojado, te va a hacer daño.
-En un momento atiendo eso, abuela-le contestó cortés.

 El cuerpo descansaba arriba, en la última habitación del lado izquierdo. Pasó la sala donde los demás se encontraban, subió las escaleras con el ramo de tulipanes apretados en la mano derecha, sin saludar a nadie. Los demás parientes lo ignoraron, como siempre habían hecho.
 Otras cuatro personas más seguían estorbando en el pasillo del piso de arriba. Él los esquivó para quedarse petrificado muy erguido en frente de la puerta. Respiró hondo, sintiendo sus pulmones llenarse el aire contaminado de nostalgias falsas.
-Necesito un momento-sentenció llamando la atención de todos los presentes. -...a solas. -Terminó con voz áspera.
 Los demás comenzaron a murmurar cosas que para él eran lo de menos y se alejaron para dirigirse escaleras abajo.

 Su cabello, que ya le llegaba a las orejas, comenzaba a gotear, al igual que las orillas del suéter y los pantalones que usaba, formando un charco en el sitio donde se quedó estático. Pero no le importó.
 Finalmente, giró el pomo de la puerta y entró sigilosamente. La puerta no hizo el chirrido que esperaba, sólo se abrió de manera silenciosa. La habitación irradiaba calma y paz. no había más que el tocador intacto y una cama grande en medio. Dicho mueble tenía encima postrado un cuerpo. Más bien, un cadáver. Las gotas del suéter retumbaron sobre el suelo mientras caminaba hacia la persona fallecida.
 Se quedó muy cerca de su rostro.
-Pudiste haberte quedado-susurró con voz solemne. Puso los tulipanes sobre el pecho del cadáver. Mojó su cara.- Te dije que no era bueno...-su voz se quebró sin dejarle terminar. Recobró el aliento y continuó.-No sabes lo mucho que te extrañé el verano pasado. Pude haberme quedado contigo. Pude... pude...-pero las lágrimas que  contenía dentro de sí, salieron sin pedirle permiso.

 Las dejó salir un rato. Su pecho se agitaba de manera agresiva al sacar todo lo que sentía, sus ojos se cerraban y dejaban todo afuera, mientras que su ceño se fruncía de manera automática a causa de la frustración que le calaba todo el torso. Minutos después, sólo gemía sin siquiera decir algo inteligible.
Y luego todo se detuvo.
-Tendré que quedarme con él,-le dijo al difunto. Fue entonces cuando notó que su saliva se había vuelto ácida. Un espasmo cruzó su estómago y siguió-pero supongo que eso ya lo sabías. Y es obvio que él también lo sabe.
 Sorbió por la nariz y decidió recostarse a lado de él, abrazó su torso con cariño, empapando aquél cuerpo inerte. Suspiró de nuevo. La nostalgia salió desde lo más hondo de su pecho y se transformó en palabras que duraron más de una hora.Le contó todo lo que se perdió cuando iba a trabajar, le contó que no quería quedarse solo.  A ratos pausaba para mirar a la ventana que cada vez mostraba menos luz.

-Es culpa de él ¿verdad?-le preguntó. Luego imaginó que le respondía "¿El qué?"-Es culpa de él que estés así. Es culpa de tu novio. Él te hizo esto ¿no es cierto?
 "No es culpa de nadie", su cabeza volvía a hacerle creer que enserio hablaba con alguien vivo. "Todo va a estar bien", fue lo último que escuchó.
 -Él te golpeó. Veo los moretones. No me mientas.
 Un largo silencio pasivo reinó la habitación. Puso su oreja izquierda sobre el pecho del cuerpo. Ni señal de una esperanza convertida en pálpito. Ni siquiera escuchaba la respiración de sus pulmones. Ya nada funcionaba físicamente en el muerto. Ya no iba a regresar.
  Cerró los ojos, olvidando la tristeza y sonrió al recordar su infancia. Tarareó una canción, pensando que mañana sería un día mejor.

 Y se durmió ahí. Junto a su padre fallecido. Junto al hombre que le enseñó lo que pudo, cuando pudo. El hombre que, en su propio cunpleaños, lo dejó atado alado de un hombre (su novio) que realmente no conocía, pero que le repugnaba.


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"Cae, cae la lluvia
en este domingo de diciembre.
A la sombra de los paraguas
los transeúntes se dan prisa, sin esperar..."
"La pluie"-Zaz

2 nov 2011

¡¡No los escuches!!

¿Escuchas eso? Es la tierra que comienza a abrirse
Son las manos que escapan
Son las ánimas que te atrapan.


¿Ves eso?
No lo creen tus ojos
pero sabes que es verdad
lo entiendes porque fue tu realidad
No cierres los ojos
hemos visto cosas peores
son almas buscando amores


Te ven, los ves.
Y sabes que te buscan
Huíste de aquella tierra
y ahora vienen por tí


Te visitan ansiosos
quieren darte un fuerte abrazo

quieren contarte lo que pasó
Te buscaron por años.
Y ahora están aquí


Te encontraron, te atraparon
y el cuerpo que te prestaron
has de regresarles
Porque si no obedeces
su jefe, que fue tuyo también
De todos modos te lo quitará


El privilegio de estar vivo
no lo aprovechaste
Ahora estas almas
vienen y te buscan




En noches llenas de tormento
noches con búhos malvados
y espectros sin razón
te observan detrás de las paredes




Quítate ese traje de humano
que solo eres lo mismo que ellos:
un alma sin corazón


Corre, corre, corre
No les dejes tomar tus pies
porque se arrastran
reptan como animales hambrientos
No regreses por este camino
que te esperarán

El cucú suena y sigues sin poder alejarte
te lo dije, corre, huye lo más rápido
No te detengas y no mires tu espalda






¡No la mires! te dije
Son bestias llenas de envidia
porque tu si tienes vida.




Te hablan y no las escuchas
porque no quieres hacerlo
Corre,corre,corre

No las dejes.
Te odian porque eso les enseñaron
eso también a ti te contaron
pero no quisiste aprenderlo
dejaste que se pudrieran
y sobreviviste.




Escóndete entre los árboles muertos
muéstrales que eres cobarde y así
lograrán irse.






Tomarán tu corazón y no vivirás para contarlo
corre, porque morirás esta noche
Esta noche, la noche de las ánimas




            ***








¿Ves? te lo dije, ya no respiras
tu madre no te verá jamás
no corriste lo sufiente
el bosque era mucho para tí




Ahora tu sentencia es peor que la anterior
porque intentaste huir y no lo lograste
fuiste débil y estúpido.
Yo los vi. Entre ellos y sus ojos blancos
te tomaron de los extremos y te enterraron vivo
te lo dije.






Los escuchaste a ellos y no a mí.