Dormir...
¿Quién inventó eso?
Dormir hace que quiera seguir despierta.
Siento que no lo necesito. Quiero seguir despierta.
Cuando duermo, siento como si todo mi ser
se desconectara por completo del mundo en el que vivo.
¿Dormir?
Quiero decir. Demonios, no lo entiendo.
Quiero seguire despierta.
Quiero tener los ojos abiertos aún
y ver lo que me falta por descubrir en este mundo.
No lo necesito.
Cuando duermo siento como si muriera durante ocho largas horas.
Y entonces vuelvo a despertar.
Pero no me gusta dormir. Si duermo, siento que no vivo.
Si duermo, no veo, no camino.
¡Necesito seguir despierta!
¡Maldita sea, mi cuerpo no reacciona!
No quiero que mis párpados se cierren solos.
No quiero dormir.
No quiero adentrarme en el mundo de mi propia mente,
porque cada noche, ella me trae pesadillas.
Son recuerdos tristes e imaginación bizarra que yo nunca pedí.
¿Dormir?
"Ya duerme, descansa..." Me dice él en mi cabeza.
"No quiero" contesto con un puchero. "Quiero seguir describiéndote con lápiz y papel"
"Puedes hacerlo mañana cuando despiertes. Claro, después de dormir" Insiste él con voz dulce.
"Pero no quiero dormir."lo contradigo.
No quiero dormir, ¿Por qué no lo entiendes?
"Ya sé por qué no quieres dormir"Dice él intentando acariciar mi mejilla. Yo no contesto "Temes a tus sueños ¿Verdad?"
Mi cabeza asiente diciendo que sí y pongo cara preocupada.
"No pasará esta noche" me promete."Estoy aquí para cuidarte"
Yo le creo y me recuesto. Cierro mis ojos e intento algo que hacía tres días no lograba por completo.
Dormir.