Mostrando entradas con la etiqueta it is murder. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta it is murder. Mostrar todas las entradas

21 may 2012

Salvación divina

Rézale a Dios, me dijo la nana juntando sus manitas cansadas y sus ojos preocupados. Sólo asentí con la cabeza intentando entender aquellas palabras. "Rézale a Dios" ¿Qué clase de petición era esa? ¿De qué me servía rezar si todavía no era domingo?

  Realmente no comprendí, así que me limité a juntar mis manos igual que ella y miré al techo, imitándola.
  Mi habitación tenía las luces apagadas, incluso la cortina estaba cerrada para que no entraran los brillos de la luna y las estrellas. Estábamos entre penumbras, menos mal que yo ya era una niña grande y podría cuidar a la nana de cualquier cosa que saliera de las sombras.

 Voces lejanas se escuchaban a través de la puerta de mi habitación, donde aún yo seguía pretendiendo que"rezaba". La nana cerró sus ojos y empezó a mover los labios sin emitir sonido. Su respiración se aceleró y luego volvió a la vida real. Abrió sus párpados y me abrazó muy fuerte, como si se estuviera despidiendo.

-¿Qué pasa, mamá?-le pregunté. "Mamá" era un título que yo había adoptado para ella, ya que se portaba conmigo como tal... desde que llegó.
-Nada, corazón-contestó ella viéndome detenidamente, como si quisiera recordar cada parte de mi rostro. Sí, se estaba despidiendo. Pero yo no lograba entender por qué.
-Sí pasa algo,-insistí- y quiero saberlo, quiero que me lo digas, mamá.
-Tendremos que separarnos-suspiró. Esperó eternos segundos y tomó aire de nuevo. Sus ojos viejos se apagaron de repente, y los pocos vellos que poseía como cejas se volvieron dos líneas diagonales sobre cada ojo, mostrando tristeza y desespero. Con sus rígidas y rasposas manos (por el trabajo) tomó las mías, las pequeñas, ella temblaba. ¿De qué, era miedo acaso, o era el frío de la casa?

 Las voces de afuera se volvieron más fuertes, alguien sollozaba. ¿Mi verdadera madre lloraba? ¿Por qué?
-Nana... -suspiré-¿Qué le pasa a mamá Julieta?
-No sé, hija.-su voz... Comenzaba a preocuparse de verdad.
-¿Qué pasa? ¿Los piratas se dieron cuenta que he encontrado su mapa del tesoro y vienen por él?
 Mamá se calmó y me sonrió.
-No creo que ellos sepan eso aún. Tu eres muy inteligente y ellos muy tontos. No saben buscar cosas y encontrarlas como tú-la nana me cargó en sus brazos. Me recargué sobre su pecho y noté que su corazón seguía acelerado, corría como los caballos de Napoleón. Me sorprendí que no se le saliera de las costillas. De todos modos, nadie más que yo lo hubiera notado, alguien ahí afuera está haciendo aspavientos y nosotras jugamos a escondernos.

 Comenzó a arrullarme y tarareó una de tantas canciones de cuna que aprendimos con las sirvientas africanas. Se movía con el ritmo de la melodía que ella misma sostenía entre sus labios gruesos y yo comencé a dormirme mientras ella seguía moviéndose y acariciaba mi cabello con la otra mano.

 Todo era paz aquí adentro, en mi habitación, con mi nana la cantante. Allí afuera todos estaban enojados y discutían, podría jurar que escuché algunos espadazos y sillas rompiéndose. ¿Pero qué importaba? Yo podría dormir sin ningún problema.

 Ya estaba a punto de caer a los brazos de Morfeo cuando de repente una de las sirvientas abrió brutalmente la puerta gritando que debíamos salir de ahí, especialmente yo. ¿Yo, por qué?, pregunté, pero nadie respondió. Entonces todo sucedió muy rápido. Ni siquiera sé cómo es que caí de los brazos de la nana y me quedé ahí tirada en el suelo, luego mi padre y otro hombre se peleaban encima de mí, cuando yo me cubría los oídos... Sabía que decían malas palabras.

 Todos salieron de ahí; las sirvientas y la nana, menos mamá Julieta.
-¡Malorie! ¿Malorie, dónde estás?-gritaba ella fuera de la pelea entre aquellos dos hombres furiosos.
-¡Tengo que llevármela, es mía!-gritó el extraño.
-No lo voy a permitir-juró mi padre.

 Un padre furioso es algo que ninguno de nosotros quiere ver.
  Fijé la vista en el otro hombre... No era ningún extraño, era uno de mis amigos, el jardinero. El jardinero quería llevarme... ¿a dónde?
-Malorie, no escuches a este hombre-exigió mi padre, quien ya estaba sobre él en el suelo a mi lado. Papá comenzó a azotarle la cabeza sobre el azulejo de la habitación hasta que las gotas rojas salieron de ahí. Muchas cayeron sobre los rostros de ambos, otras en mi piyama. Yo no tenía miedo. Mamá gritaba epantada como si algo muy horrible pasara... Y es que esa noche papá se había convertido en el asesino.

 "Todos están locos" pensé entonces. Así que me levanté aún con la ropa manchada y salí de la habitación sin previo aviso. Crucé los pasillos largos de la mansión, pasé por las habitaciones de cada empleado, por la de mis padres, por la de bebé de la casa y bajé las escaleras aún con la ropa sucia. Algo me dolía. Era el estómago. Pero no me detuve, seguí andando, tenía que verlo antes de irme.

 Corrí fuera de la casa y me dirigí a la avenida principal. Descalza y en piyama llegué como pude a la capilla del pueblo.
 El sacerdote me esperaba aún sentado en una de las bancas de madera. Corrí hacia él y lo abracé con fuerza. Logré explicarle lo sucedido. Él me miró extrañado. No sé por qué pero el estómego seguía doliéndome, él quitó algo filoso de mis entrañas y me cargó. Gritaba al Señor que "No", lo último que hice fue besarlo, sus ojos claros me miraron sorprendido y me susurró al oído que siempre me amaría en secreto, como lo hizo desde el inicio... Eso fué lo último que escuché antes de que tdo se volviera negro.

5 mar 2011

I know where you sleep

"Yo sé donde duermes... Te puedo acorralar por siempre...

Mira, nena. Yo ya te amo... Podemos quedarnos juntos esta noche. ¿sí?"

La convenciste y después pediste tu deseo...

**********************************



Sumido en tu mente tratas de pensar claro. Crees que lo que acabas de hacer es algo que siempre ha de suceder. Crees que todo esto está bien, o que, por lo menos, no es lo peor que has hecho.

Eres una figura interesante para aquellas chicas, eres importante para muchos… Pero ¿te interese a ti eso? ¿Son ellos algo esencial para ti?

Sabes la respuesta, sabes que eres un egocéntrico imparable. Sabes que cada noche sacias tu sed de joven con cada una de ellas. Podrías llamarlas “tus zorras” pero sabes que a veces a ellas no les gusta mucho la idea de dormir contigo, sigue sin interesarte y entras.



Llegas a ellas, de modos sutiles muchas veces logras convencerlas, eres un gran hombre perceptivo. Lo has hecho durante años, no interesa mucho que la prensa comience a pensar cosas sobre ti. Eres tan perceptivo que logras mentir en público con gran facilidad.



Tu cabeza ya es apta para conseguir a las personas, a ellas… Tu cabeza ya tiene esas imágenes grabadas, las cuales siempre te brindan placer y gran satisfacción como si lo que haces fuera uno de los mejores trabajos del mundo.



Sabes que eres repugnante para ellas, sabes que eres sádico, sabes muchas cosas sobre ti, pero la dopamina que existe en ti impide que te des cuenta que, aunque te sientas el hombre más dichoso del mundo, sigues siendo un fracasado con aliento a alcohol y drogas mesclados, con un guardarropa tan detestable que pudieran confundirte con un vago, pero sabes ocultarte bien. Sabes que después de lograr convencerlas, después de que todo ese asunto termina, puedes vestir con ropas mejores. Consigues tu satisfacción y tu dinero asesinando.

Después de iniciar con todo esto, comenzaste a pensar que estabas loco. Decidiste ir por ayuda profesional. Al diagnosticarte como alguien irremediablemente esquizofrénico. Al darte cuenta que conspiraban contigo, decidiste alejarte de todo. De todos. De cualquier lugar donde te hubieran visto antes. Odiabas ver a las personas como seres humanos. Tú y yo sabemos que tienes un problema, pequeño.





Ahora te alojas en una pequeña cabaña que nadie conoce en las afueras de tu condado… Sabes que algún día alguien logrará encontrarte. No interesa ahora.



Sigues con esos pensamientos dolorosos hacia otros. Sigues imaginando tu próxima víctima sufriendo y gimiendo por siempre para ti, sigues ideando un plan para conseguir todo eso. Tu sed de sádico no te deja en paz. Eres como un vampiro deseando sangre. Pero tú, simplemente quieres escucharlas gritar. Sólo quieres sonreír cínicamente mientras ellas lloran desesperadas, mientras tratan de zafarse de tus brazos.



Pero de pronto, ese deseo de penetrarlas y escucharlas gemir y sufrir cuando tú estés en tu clímax, desaparece. Tú solo te imaginas haciendo eso, y ahora eres repugnante. Te haces vomitar tu mismo.



Llegas al baño de tu escondite antes de que todo aquello salga de tu estómago. Lo desechas y luego… Te miras en el espejo.

De nuevo tienes ese aspecto de vagabundo sin camino. Te vez pálido, más que tus paredes deslavadas. Sucio. ¡Estás sucio! Te vez sucio… Te vez sucio… Te sientes sucio. Nadie te quitará lo cerdo a menos que lo desees. Pero es obvio que no te dejaré…



¿Cómo logras soportar aquellos gritos cada noche?


¿Cómo es que no entiendes que hacer esto no te lleva a nada más que pura sed de sexo?


¿Cómo es que su sangre no te interesa en ese momento hasta que te das cuenta que te has manchado?


¿Por qué no regresas a tu mente y me encuentras?


Encuéntrame.

Sabes el lugar donde estoy ahora mismo.

Sabes cómo hablarme. Sabes que siempre estoy ahí para ti. Sabes que no te dejaré en paz.

Soy tu demonio. Eres mi víctima…

Ahora mismo, después de tanto hacer llorar. Después de tanta arrogancia sin amor, logras darte cuenta del monstruo que has llevado dentro…

Te conozco. Soy aquella vocecita dentro de tus oídos dictando cada cosa.

Conozco perfecto tu raciocinio. Conozco aquellas imágenes dentro de tu cabeza hechas y deshechas por tus actos pecadores.

Conozco la forma en que sabes fingir. La forma en que logras enseñarle al público que eres inofensivo. Eres tan escéptico que jamás imaginaste que yo estaba aquí.



He escuchado todos esos pensamientos enfermos dentro de tu tonta cabecita, corazón. Sé que has extrañado a tu mami cada vez que te hago pensar.

Soy tu demonio, mi dulce de azúcar.



Oh, no. Tu rostro está morado ¿qué he hecho contigo? Lo siento… “los golpes de la vida”, mi amor.
Oh, no… Me estoy mostrando ante ti… Hoy, que has visto lo que eres, logras verme en cuerpo… Me sientes por dentro pero me vez.



Oh, cielos…. Me miras. Soy ahora tan irresistible ante ti que no sabes qué hacer ni para donde mirar.

Mira. MI AMOR. Estamos solos encerrados dentro de tu dulce baño… ¿por qué no nos divertimos un poco?

Hazme “sufrir” como lo hacías con aquellas… Mátame. O, simula que me asesinas como a ellas, porque… ¿no sabías? No puedes destruirme a menos que tú vengas donde me encuentro.

Lamentablemente yo tuve que hacer todo ese trabajo de años por ti.

No importa ahora…

Sé que te atraigo. Soy esa sed, pequeño. Eres tan débil que creíste mis mentiras. Creíste que estabas solo.



Adivina qué. Aquella noche cuando mirabas las estrellas mientras recogías todo ese alarde de la sangre de la última chica a la que mataste por ti mismo, te escuché. Deseabas a alguien que te escuchara…

¿No lo recuerdas?

*

Después de escuchar tus propias palabras, me escuchaste a mí… Pregunté si estabas seguro de lo que deseabas… Y qué maravillosa respuesta me diste.

“Cuidado con lo que deseas, pequeño… ¿en serio me quieres contigo?”



Claro, lo recuerdas… Veo que en tus ojos vacíos el recuerdo pasa como un tren lleno de memorias.

Cuidado con lo que deseas, pequeño.


Me quedé contigo por siempre.

Oh, por Dios. ¿Te sientes acorralado, acosado, sin salida, hundido, encontrado?

ENCONTRADO

Sí, corazón. Alguien te encontró.

No te sientas acosado, mi amor. Siempre estuve contigo.

Sé que lo sabías. Esa cosa con las que siempre peleo, sí, tu conciencia siempre te dijo lo que sucedía. Pero… me escuchabas primero a mí.

LO SABÍAS YA!

Pero jugaste muy bien aquél papel de víctima conmigo… Y contigo. Eras tan duro contigo en esos casos y tan dulce al mismo tiempo. Conseguiste tu fantasía de ser alguien temido.



CONMIGO Lograste tus juegos… Conmigo.

¿Dónde ideábamos todo eso? Pues… en tu cama. Corazón.

Déjame hacer algo que yo siempre he deseado. Déjame acercarme a ti un poco…

Oh, oh. Te he tocado por siempre…

demonios… Eres tan dulce. Nunca lo olvidaré. Te toco. Sé lo que sientes. ¿Confusión? Claro, corazón…

¿Quieres ver la sorpresa que traje para ti desde tu propia mente?

Tu dulce daga...

OH, sálvenlo… Te amo….

Te revolcaste conmigo tantas veces. Veces que tu conciencia decidió olvidar.


Corazón. Te conozco más que tú a tu propia cama.

Conozco esa culpa dentro de ti, esa culpa que me alimenta mientras tú estás dentro de tu cama. Lo sé todo… Todo.

Sé lo que has querido hacerme. Pero… Soy tu demonio. No lograste. Lo siento, pequeño.

Puedes mentirles a ellos. A ellas. A tu propia madre.

Pero a mí no…

Sé todos los secretos que guardas. Rondo por tu cabeza cada noche…

Cada noche…

Yo sé donde duermes.

Ups... Has muerto... Has muerto. Has sido un muerto viviente durante décadas GRACIAS A mí... Hoy, has muertode verdad porque me has liberado. No, no no... Pobre idiota


"POdremos dormir juntos esta noche... Ya te amo... Mira, nene...
Eres irresistible... Quedate donmigo hasta la muerte... SOY TU CONDENA"