4 jun 2011

*El desván* capitulo 3 "Estoy enamorada"

Comenta o Gerard no besará a Frank nunca jamás
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(narra ella)
Hoy, yo sigo pensando en cuando terminará esta pesadilla… Cada día yo solo añoro huir con él… Añoro dejar y olvidar todo lo que hemos pasado… Gerard siempre me dice que hubiera sido mejor si no lo seguía… Que todo sería diferente si yo no hubiera dejado a Robert por él… Pero Lamentablemente yo siempre sigo al corazón. Antes, me iba a casar con Robert porque mis padres me dijeron que era bueno casarse con alguien adinerado… Pero a mí nunca me interesó Robert ni físicamente ni tampoco por su capital. La verdad es que su familia, siempre vivió de lujos y lo mejor del mundo. Mientras yo y mis padres vivimos siempre en medio de la miseria y la riqueza… Mi madre se hacía la mártir diciendo que no teníamos para comer cuando siempre tuvimos dinero…nada más que ella quería ahorrarlo para algún día llegar a ser tan ricos como los McCracken , pero nunca lo logramos. Ahora ellos están muy preocupados imaginando “donde podre estar ahora?” “¿Qué podre estar haciendo, ya me he dormido?, ¿ya habré comido?”… si tan solo supieran que no me importa el hambre con tal de estar con él, mi dulce secuestrador. Desde que lo conozco me ha dado seguridad aunque él diga que ha lastimado gente…aunque diga que es “la peor escoria del universo”… El hizo un dibujo de mí en un lindo paisaje, y todavía lo conservo… aunque no recuerda, yo siempre lo he conocido…Su madre y la mía eran amigas… él nunca estuvo entusiasmado en ir a la escuela, así que su madre le pagaba un maestro particular… a veces nos visitaban, pero cuando teníamos 11 su padre falleció, y no lo volví a ver… hasta ese día… El día en que Robert me pidió casarme con él. Ese día Gerard llegó con una pistola… La cual, ahora sé, nunca cargó balas… Gerard le apuntó, desde una mediana distancia, en la cabeza diciéndole cosas como:”Ya devuélveme el dinero que debes, pagarás el daño que nos hiciste maldito” y Robert como todo orgulloso comenzó a subestimarlo y a ofenderlo… Gerard por su parte se puso enojadísimo y nervioso… entonces volteó a ver a todos los de la “ceremonia” y después postro su mirada específicamente en mí… en ese momento fue cuando recordé que alguna vez lo vi antes. Él me tomó del brazo y por obvia reacción, grité. Él me tapó la boca… Y amenazó con matarme si Robert no le daba lo que quería… Me puso la pistola en el cuello…Tenía pánico, pero después de haber estado tan cerca de él, yo dejé de gritar y me sentí segura en su pecho… Aunque me estuviera apuntando con esa arma mortal metálica…


Mi prometido, sólo le gritaba a Gerard que me dejara en paz… Mi familia hacía lo mismo, pero nadie se atrevía a moverse.



La escena era un tanto graciosa: Gerard y mi prometido gritándose tontería y media, cada uno alejado del otro por unos tres metros… Mi madre y padre preocupados, también mis “próximos suegros” gritaban de desesperación, todos estaban muy nerviosos, pero lo chistoso es que yo no. Como dije, Gerard me daba seguridad, su cuerpo era algo cálido en comparación a lo que se veía físicamente… Él usaba un suéter Azul marino, con unos pants del mismo color, parecía uniforme. Tenía un rico olor a café, combinado con un cigarrillo, siempre fue un vicioso…un lindo vicioso.



Esto pasó hace cuatro meses, tenemos solo 18 años…Se imaginan? Mis padres me hubieran dejado casarme muy joven y dejar mi vida de un lado para ser el ama de casa de Robert… Se nota que me aman… Que feo nombre hubiera tenido desde mi boda “ La señora McCracken” , prefiero mil veces ser apuñalada que casarme con ese hombre tan ambicioso… Por suerte, el señor Way, apareció en mi casi destrozada vida y la salvó… Por suerte vivo ahora con él… Por suerte mi vida no terminó…

Gerard me revivió. Revivió mis sueños anhelados, esos sueños que mis padres me arrebataron cuando me dijeron que debía ser la señora de McCracken… Gerard siempre ha sido mi salvador, aunque ésta vez, no se vea así, él salvó mis sueños y mis pensamientos que estaban muy hundidos y escondidos gracias a que mi sociedad es una muy reprimida…

***


Son como las once de la mañana... EL día esta nublado, como siempre ha sido en esta vieja ciudad en el país de Inglaterra. Vivimos al norte así que cualquiera puede imaginar las duras circunstancias en la que vivimos ahora mismo este personaje y yo. Imaginar el terrible frío que pasamos en este maldito desvan. Un desvan que, debo reconocer, se me hace un tanto familiar, no entiendo la razón, pues el unico desvan que recuerdo haber visto ha sido el mío...

Ahora, veo a mi salvador dormir como un pálido bebé… Está casi roncando… Es muy lindo

Gerard siempre ha querido cuidarme. Yo al principio pensé que era un desgraciado, pero poco a poco, me fui dando cuenta que no es mas que un chico de mi edad jugando a ser un delincuente...

-Te quiero Gerard, siempre lo haré, no importa lo que me digas…- le susurro al oído mientras él hace muecas mientras sueña. Le doy un beso en su fría y suave mejilla y decido abrir esa ventana por la cual, desearía salir de inmediato con mi pálido salvador.

Después de un rato, comienza el frío de nuevo, y cierro la ventanita de éste olvidado desván. Me siento cerca de este pequeño cristal, para lograr ver el exterior… el mundo al que desde hace meses no voy… El mundo que quiere matarnos… O, más bien, el mundo que nunca logrará hacerlo, mientras mi amor y yo sigamos unidos aquí… Mientras él y yo no peleemos y nunca seamos débiles…

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