11 jun 2011

*El Desván* capitulo 5 " A moment with you"

Comenta o Gerard no besará a Frank nunca jamás
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Capitulo 5
"UN momento contigo"
(Gerard)




Comienza a hacer más frio… Lo bueno es que Frank vino una noche y nos trajo dos grandes y tibias mantas…



Ese día conoció a La señorita Cloudson… Sí, la muchacha que decidió apresarse conmigo… La cual, su nombre no conozco, pero sé que es hermosa como una bailarina.

También Frank fue la única solución para el hambre que pasamos una semana.





La miro dormir, como siempre. Es como un tierno bebé tranquilo en su cuna llena de silencio.



Últimamente los días en los que se supone, debo dormir mientras ella vigila, me hago el que está dormido y solo la observo. Veo esa añoranza de poder salir de aquí… Veo que extraña el exterior. Pero ella quiere quedarse, no entiendo la razón, no quiere explicarme, cada vez que le pregunto me evade y se sonroja. Uh, las mujeres, no las entiendo mucho… Es que ¿quién se sonroja cuando le preguntas por qué quiere quedarse con un maldito pobre que se atrevió a secuestrarla? Ella normalmente no es extraña, es muy completa, no es perfeccionista, pero siempre trata de ser ordenada “que lindos modales tiene…” pienso. Ha de haber tenido buen dinero antes de que yo llegara y le arruinara la vida escondiéndola conmigo… Soy un prófugo y ella me siguió. Debí haber insistido que huyera lejos de mí…Pero noo yo sé que deseaba por dentro quedarme con ella, fui un tonto y por eso ella sufre aquí viviendo en la misma pocilga que un desconocido quien quería asesinar a su prometido.

Pero juro que ese McCracken me las pagará.



Mientras sigo pensando en tonterías… Ella sigue viendo la ventanita, como desde que llegamos. Enserio, me siento mal por ella, no es lástima, es odio hacia mí mismo por ser tan tonto…



Casi nunca hablamos. A veces, cuando escuchamos que alguien está cerca, debemos estar muy quietos, pues cualquier ruidito podría hacer que descubrieran nuestro “nuevo hogar” si es que así se le puede llamar. Lo único que hacemos es sonreír a veces, ella a mí y yo a ella, solo para darnos seguridad, o por lo menos es por eso que yo le sonrío. A veces se nota su preocupación hacia mí, no entiendo la razón de esto tampoco, no sé qué es lo que piensa, me siento mal por no ser un adivino y lograr saber qué piensa, y siente hacia mí… ¿será repulsión? ¿Odio? ¿Tiene ganas de matarme? ¿Lástima por mi estupidez? ¡¿Qué?!



Somos como mimos viviendo en un matrimonio diferente a los comunes. Odio tener que mover tanto la boca para gesticular las palabras que deseo decirle… hay muchas veces en las que ella se ríe en silencio por mis caras…

"No tiene hambre?" le digo moviendo los labios exageradamente, y ella responde de la misma manera "En un rato comemos" y esboza una sonrisa.



Sus sonrisas son las que hacen que una punzada extraña pase por mi estómago, como un piquete diciendo"Advertencia, lindura detectada" o algo parecido. Luego de ese sentimiendo en mí, la sangre de mi corazón bombea con más fuerza de lo normal y hace que mis palidos pómulos tomen ese color rosado. Entonces es ahí cuando ella piensa qe es por el frío y me tapa susurrando "Toma, no sufrirás de frío de nuevo" y vuelve a sonreir.



Todo esto se vuelve una aburrida monotonía, tan aburrida que hay veces en las que no me interesa mucho el ruido que ocasiono al cantar. Bueno, solo tarareo una melodía.



Al parecer la melodía que he tarareado yo hoy, la conoce ella y se sonroja, de nuevo lo hace SE SONROJA. Sonrojada es más linda, más tierna que un oso rosado de eluche lleno de besitos. o.O ok, eso sonó algo... raro. En fin, su tono de piel se vuelve rosado tanto en las mejillas como en la barbilla. Sus rasgados ojos brillan y, como simepre, sus labios se curvan hacia arriba...



Yo sigo tarareando el vals "Delfín Azul"... y cuando llego al clímax más romántico de la melodía es donde me doy cuenta que no lo hago solo y su voz de pajarillo me acompaña con coritos extraños.



Termina la canción y es así como termina nuestro día. Llega la hora de dejar los platos en la cubeta de agua a que se remojen, llega la hora de que los lápices dejen de escribir, que las botas de trabajo de dejen olvidadas por un rato en el suelo al lado del buró... llega el momento de apagar las lamparas y el momento de olvidarnos de la canción...

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