26 nov 2016

Lecciones de Ahogamiento

Es lo que dije en voz baja dentro de un café en Richardson, Texas esta tarde después de ponderar y darme cuenta que los planes que tenía no han llegado a cumplirse.
Lo dije después de llegar a la conclusión de que la yo que conocía hace dos años ya no es la misma yo. Ya no tengo misión, no tengo metas, me estoy ahogando y los demás también.

Vivo en una situación singular la cual me acaba de dar una cachetada y por eso he despertado. Me doy cuenta que no soy una niña y que como adulta jóven necesito comenzar a moverme. Mis padres no pueden ayudarme. No es porque no quieran, sólo no pueden. Todo es difícil y hay días en los que voy a dormirme a las seis de la tarde con deseos de que se acabe la semana entera, porque cuando estoy despierta no puedo evitar en ponderar en la incertidumbre de mi vida futura.

Antes veía todo con esperanza. Antes tenía fé en muchas cosas. La verdad no sé de dónde me llegaba tanta fuerza, pero el futuro era menos incierto. Ahora me ahogo en ilusiones negativas que más bien son pesadillas. No sé de donde saco tanta mierda. No sé por qué soy tan pesimista. Mis propias desesperanzas me toman los tobillos y me arrastran por la arena hasta que me llevan a la orilla del agua y comienzo a ahogarme. Comienzo a sofocarme en el agua negra de mis pesadillas y no tengo fuerzas para luchar contra las manos viscosas que me arrastran al fondo del océano de mis penas. Me siento sin energía y nada parece valer la pena.

No puedo terminar este escrito con una nota positiva porque no me siento bien, y no me he sentido bien del todo por un año. Me he estado ahogando por un año, pero a estas alturas, ni agarrarme de las piedras parece ser suficiente para evitarlo. Una parte de mí quiere seguir, pero la otra, la más pesada se deja llevar y entonces me ahogo en la corriente.

15 sept 2016

Crónicas de los Días Más Oscuros de una Chica Brillante




"Aline" significa "la brillante" en un idioma cuyo nombre he olvidado, pero eso es lo que significa. Estoy segura de eso porque en tareas escolares, me han asignado cientos de veces buscar en libros y en internet el significado de mi nombre. El por qué de esto yo jamás entendí.


No vivo con la creencia que el significado de tu nombre lleve grabado tu destino. No creo en eso. Pero es entonces cuando ésta introspectiva me hace querer preguntarme cuándo fue que dejé de creer en el destino. Recuerdo que solía aferrarme a esa esperanza, como un niño espantado hace con las ropas de su madre.
Me gusta pensar que deje de hacerlo no hace mucho... Quizá comenzó cuando decidí irme a vivir a otra ciudad en otro país con una diferente cultura y un idioma distinto. Tal vez fue cuando la gente que empezó a notar que tenía potencial me empezó a llenar la cabeza con sus propios sueños, como se le hace a una piñata. Porque antes no soñaba con ir a una escuela gigantesca durante mis primeros dos años de universidad y no soñaba con poder trabajar para poder pagar la escuela, porque sabía que estos sueños --viviendo en un lugar nuevo-- eran metas que no podría cumplir. Era realista.  Pero entonces decidí convertirme en su mascota, y apliqué a más de diez universidades dentro y fuera del estado. Me aceptaron ocho, pero sólo quería ir a una. La escuela a la que me hice creer que quería ir, era tan cara que hubiese podido pagarla de haber ganado la lotería o haberme casado con un hombre rico... pero jamás había considerado el matrimonio como una solución a mis problemas. Tampoco creía tener la suerte suficiente para ganarme la lotería. Aún así les dejé llenarme la cabeza con estos sueños ajenos.



Y así fue cómo se quedó. Me gradué de la preparatoria la primavera pasada mientras intentaba encontrar una manera de alcanzar esos sueños que todos se habían encargardo de encolarme en la mente. Pero entonces me di cuenta que me había roto la espalda por tres años para perseguir sueños inalcanzables que ni siquiera eran míos. Éxitos ilusorios que yo jamás había trazado en mi plan de vida. Les dejé manejar mi futuro y después de salir de la prepa, soltaron el volante y me lo dejaron a mí, en un auto que iba a toda velocidad en un tramo de carretera que jamás había visto antes en mi vida. Y ahí me quedé; una cansada y resecada adolescente. 
Y he intentado olvidar el dolor y enojo que esto me causó porque cuando recuerdo aquello, lo único que puedo escuchar en mi cabeza son sus voces graves expresando lo decepcionados que ellos, todos ellos, están de mí porque "la brillante" no pudo lograrlo. Simplemente no pudo. Veo en sus rostros formándose líneas en la frente y me veo a mí, sentada en un círculo estrecho de pavimento en medio de la nada y me siento tan pequeña. Clarificando, sé que estas imágenes sólo están en mi mente. Me gusta torturarme a mí misma. Asumo que hago esto porque probablemente estoy decepcionada de mí misma. Me digo entonces que su opinión no importa, la que importa es la mía. A mí me importa.
Éste semestre hice lo mejor para volver a tomar el volante y salir de la carretera rápida en la que me han forzado conducir. Pienso que lo hice de manera exitosa, ya que terminé yendo a la escuela que representaba mi perspectiva realista de mi vida, a la que añoraba ir cuando aún era invisible para ellos. Mis planes jamás habían sido tan ambiciosos y yo estaba bien con eso. Pero no era porque no creía en mí misma. Era porque pensaba de manera realista, y sabía que mi situación no podría llevarme tan lejos. Claro, lo intenté, pero de haber tenido los pies sobre la tierra durante los meses pasados, no estaría pasando por tantas crisis emocionales hoy.
 Pero en realidad no puedo culparlos. Yo dejé que sus sueños se volvieran los míos... pero ahora sé que jamás debo dejar que eso suceda otra vez, el dejar que otros tomen mi vida y quieran formarla de la manera que ellos piensan es "correcta". 
A veces sólo quiero abandonarlo todo. Vivir aquí no es cómo lo imaginé hace tres años. Digo, hay tantas oportunidades disponibles, claro. Pero para la mayoría no soy elegible. Me siento como un niño asomado a la ventana hacia el interior de una tienda de dulces y viendo los dulces sin siquiera poder tener un pedazo de uno de estos. La niña en mí a veces llora conmigo en las noches.
Jamás quise que mis pensamientos personales y oscuros llegaran al internet, pero sólo necesito desahogar esto. Necesito escribir sobre las cosas feas que mi mente me prepara, para que en el futuro pueda mirar a mi pasado y darme cuenta que soy lo suficientemente fuerte. Necesito empezar de nuevo y comenzar a moverme otra vez.




(Escrito en inglés originalmente: a-girl-and-her-writing-tool.tumblr.com )

20 jul 2016

From My Past Self

July 20th, 2015
Hey, there!
 Well, today you’re not feeling okay. It’s a little weird but compared to other days, your brightness is not coming around. And when I say “brightness” I’m referring to the way you shine in gloomy situations, your positive perception of things–your own life, regrets (and things you really do not regret), dreams, the world around you, your current situation, all those things that have shaped you, y’know?
 I think it’s particularly strange, given that you have been running for more than two consecutive days (that’s an achievement), you have painted your room and had a blast doing it, and you attended your college orientation. I mean, all these things happened over the last week and you are just… not feeling it. So I’m trying to trigger it through this letter. Right now I’m looking at the computer screen with a hard gaze while typing with fast fingers while your (my? our?) sister is working on her paperwork. She’s just seventeen and she’s working with paperwork. Crazy, don’t you think? She’ll grow (more!) this upcoming year, and I know that although you have your fights with her, you’ll always be proud of the young and well-rounded lady she’s becoming. Remember when she used to follow you all the time? You hated it. In third grade she wanted to have the same friends as yours and that made you feel frustrated because you wanted something different in school, you didn’t want to have to deal with your cute little sister from first grade there like you did at home. You wanted to talk to other people and venture yourself in other adventures with little people your age. Sometimes today it seems like she’s doing the same thing, but hey, you don’t mind. You and I know that she only needs a role model, and well, a role model is what you’ve been wanting to become for someone else lately. Especially after knowing about the low self esteem she “suffers” from. Now, I put that in quotations not to be condescending… it’s just, I don’t like to know she suffers from it. Suffering it the last thing I’d wish for her. I mean, she’s my sister.
 Anyway, thoughts are rushing through my head now. It feels like I can’t concentrate on just one aspect of my life. I’m trying to find that thought that’s making you want to stop right now… You’re almost stopping, girl, but writing this letter is important, so it’s the only thing you’re clinging to. Besides, Marina and the Diamonds’ song “Blue” makes you wanna dance, so, you’ve got mental support. 
It’s been twenty minutes and although you do type fast, you still can’t find the thought.
 Failure. 
 Yeah, that’s the word. You’re afraid of failure. Hey, you’re not the only one. Well, actually I should address this to myself because by writing this letter, I’m making sure my future self isn’t afraid of such thing. I am afraid of failing. Afraid of not achieving the dreams I once wrote down on a paper for a “soul finding” exercise at ten. I am afraid I will not get to be the independent young woman I wanted to become. Afraid of not ending up owning my own apartment, or at least sharing one with a roomie, of not being able to find steady work, of not proving others wrong, of eating up my words everyday to end up being a bitter woman, of never flying in a hot-air balloon like I dreamt when I was three, of not finding satisfaction at all in any of the ones that used to be my favorite activities in the future. I am afraid I will not make them proud… I am afraid of the future. But, why?
 Maybe because I can’t see through. Hey, future self, can you see through on your own time? I cannot right now, but I will try, just for you!
 I can’t see through because I see everyone else attending big universities, and going places, like… away from high school, and you… well, regardless of being on the top five of your class, you had to stay and go to a community college. Yeah, not what your mentors imagined. You were okay with this at first because… well, your situation is not the best, and you were able to understand that, but today you seem to be polluted by negative thoughts. The thoughts you think they are having about you and the supposed failure you’ve become.
Well, after walking around the living room, my mind is clear (yeah, I left my laptop open, but it’s okay). 

I will be fine.
I will. I promise. It’s for you, and you will see that although it’s dark now for me, and I couldn’t see through, I’ll get through it. Because at the end of the day I have been getting through it since my insomnia started. I guess my problem began because I let anxiety invade my brain. But let’s not get into that now, future self. You know it all. 
You know why I’ll be fine? Not only because I have had experience in doing so, but because this is not the worst that can happen to a human being. I am alive, and that’s more that I can ask for given my situation. Like others, I could be fighting death right now in a hospital bed, or fighting the police for injustice, or being kept captive in a strange house in exchange of my parents’ money, or I could be just not being me at all. I don’t have the problems that others have. Yes, I am facing my own fate, but the misery I’m in now will not last because I am not stopping. If I move, I will move away from this. I just need to remember that.

Remember that.

-A.A.

23 abr 2016

Conflicto Interno

He estado leyendo cosas que escribe sobre ciertas ocurrencias, narraciones sobre la vida que he llevado a cabo durante el último año. He estado leyendo, y al tiempo que mis ojos terminan una oración, mi mente comienza a visitar diferentes pensamientos. Así que comienzo a reflexionar y pensar en la persona en la que soy hoy. Específicamente, en como soy con otros.

He cambiado. Estoy segura que ellos se han dado cuenta. He dejado de bromear. No me rio tanto como lo hacía antes, ya no. No participo en bromas o chistes con mis amigos. No hablo sobre mi día con ellos, ya no. Me he dado cuenta de esto, ellos también. Y lamento si mi actitud les ha hecho sentir que estoy enojada con ellos. Eso no es lo que pasa.

No es culpa de ellos. No es de nadie más que mía. Me está matando mi interior.

Pienso en esto, y me doy cuenta que el hecho de que me haya vuelto tan callada a pesar de que hay tanto ruido en mi cabeza solo es el resultado de los conflictos internos que han crecido en mi recientemente. Me pregunto si valgo la pena en general… o más bien, en todos los aspectos. Me pregunto si mis decisiones algún día tendrán algún impacto positivo en el mundo. Me pregunto si el esfuerzo que hago por levantarme todos los días también vale la pena el tiempo y los recursos de todos a mí alrededor. Me pregunto si soy una persona con la que a otros les gusta pasar su tiempo. Me pregunto si soy la mejor estudiante, la mejor hija, la mejor roomie, la mejor hermana, la mejor “artesana de malteadas,” la mejor líder en el trabajo… Me pregunto si soy la mejor en todos los aspectos de mi vida.

Pero no le pregunto a nadie si lo soy, así que realmente no lo sé. Lo malo es que me he vuelto tan consciente, y quizá tan insegura, que decido internalizar todas estas preguntas y el lado oscuro de mi mente empieza a responder estas preguntas y estas me traen cierta desesperanza. No soy la mejor en nada. No valgo nada.

 Entonces un nuevo deseo crece en mí.

 El de desaparecer.

Pienso que el mundo estaría mucho mejor si no estuviera aquí. Mis padres no se preocuparían por traer comida para mí y estar en trabajos que no les hacen feliz por eso, mi hermana no tendría pleitos con nadie en casa, mis maestros no se preocuparían por el futuro de otra estudiante que es más común que nadie, mis amigos no se preocuparían por mis problemas, mi jefa no se preocuparía por mi desempeño en el trabajo. No sería parte de las estadísticas que muestran el número de inmigrantes ilegales en estados unidos que “no ayudan a la economía del país,” no me preocuparía por ser la mejor para demostrarles a estos americanos que no soy lo peor que les puede pasar.

Así que creo que esto es todo lo que estoy haciendo; tratando de demostrarles que se equivocan. Pero en realidad no estoy haciendo nada… Solo guardo ideas en mi cabeza y termino tan confundida que ni se cómo empezar, que hacer, que la única posibilidad y la única salida de la ridiculez que se ha vuelto mi vida es la desaparecer.

Han habido mañanas en las que, al abrir los ojos, le pido al universo que me haga parte de un accidente mortal, solo para no tener que tomar mi propia vida porque no soy lo suficientemente fuerte para llevar esto acabo yo sola. Realmente quiero salirme del radar, de la vida de la gente que me rodea, por algunos días, o algunas semanas, solo para encontrar quien soy, y entonces reaparecer ante los ojos de aquellos quienes genuinamente creen en mí.

Entonces la única manera para ser casi inexistente es quedarme callada. Parecer pequeña e irme por mi lado. Sin sonreír, sin reírme, sin reaccionar a las cosas que dicen. Solo quedarme callada y guardar la postura, intentar no respirar tan fuerte ni tan rápido, para que nadie me note.

Esta vez realmente soy yo y no ellos. Es mi oscuridad la que se expande y toma control del optimismo que alguna vez me ayudó a salir de mi cama.


 Solo quiero ser invisible, así que, por favor, dejen de preguntar como estoy, por favor, no se preocupen por mí.


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Leelo en ingles: Internal Conflict

15 abr 2015

Oda a lo que nunca será

¿Que qué me gusta de tí?

Ahora me dan ganas de decirlo todo entre la oscuridad de la habitación en la que nos encontramos. Qué pregunta tan sincera, tan común, pero sobre todo, tan compleja. Me pregunto si tú me responderías lo que yo estoy a punto de decir. Busco tus ojos en silencio y la luz del atardecer que se volvió noche estrellada me ayuda... sólo un poco, pero logro verlos. Logro percibir, o quizá más bien, recordar, el color.

 Así que pienso en ellos y te empiezo a decir que

Que me gustan tus ojos, me gusta como se mueven cuando hablas, me gusta que no son tan claros. Me gusta que se vean tan oscuros como esos malos días que a veces tienes, pero me gusta que sólo un tipo de luz en cierto ángulo hacen que se vean como la miel más dulce de todos, tan dulce como esos otros días que también llegas a tener. Me gusta que estén  bajo esas cejas arqueadas que siempre tienen su propio gesto, esas cejas castañas que puedo ver pero que no son tampoco tan oscuras. Tu cejo atrapa a tus ojos en esa oscuridad tremenda de la que te hablo, pero no me importa porque eso hace que los días lúcidos, los días de risa sean un santuario.

Que me gusta tu nariz y cómo le da forma a tu cara entera. Me gusta como la frunces cuando estás confundido y me da curiosidad como se mueven las alas de ésta cuando te ríes. Me gusta como baila cuando haces muecas para hacerme reír. Me gusta que me hagas reír.

Que me gusta tu boca y cómo aunque a veces no puedo ver tu labio superior, sé que ahí está. Me gustan tus labios, ambos, sí, me gustan ambos. Me gusta el color rosado de éstos y me gusta como a veces se vuelven pálidos cuando olvidas beber agua en días de trabajo pesado. Me gusta que a veces se esconde cuando frunces el cejo, porque cuando frunces todo el rostro, la boca se te desaparece, pero eso sólo hace que tu labio superior parezca un milagro y aparece cuando ríes a carcajadas, o cuando me sonríes con sinceridad o cuando bebes agua de esa botella azul que siempre cargas. Pero me gusta tu labio inferior más que el superior porque es carnoso y a veces llega a brillar y siento que me guiña y me invita a todo lo que puedas imaginarte.

Que me gusta tu frente y cómo la raíz de tu cabello empieza a formar la frontera entre tu rostro y tu cabeza. Esa frontera que comienza el cendero de cabello castaño claro que peinas cada mañana y que acomodas para que parezca que sigue corto aunque sabes que necesitas visitar la peluquería. Me gusta cómo acaricias tu cabeza cuando estás tranquilo y la seda de tu cabello hace que cada fibra en tu cabeza se mueva de manera uniforme, como una suave ola de mar.

Pero también me gusta tu torso porque es fuerte y porque al mismo tiempo no tiene "lujos" como otros me han mostrado que tienen. Tu torso que sostiene todo ese peso desde los hombros y que lo equilibra para que esos pies de dedos chatos no se cansen tanto. Me gusta tu torso porque es la metáfora tangible de la fuerza de tu alma.

Porque eso es lo que más me gusta de tí. Tu alma. Tu alma que se desparrama muchas veces fuera de tu cuerpo y que me alcanza hasta que logra hacerme sentir mejor. Tu alma interminable, tu alma suave y amigable. Me gusta tu alma porque a veces es oscura pero refrescante... Oscura pero refrescante en días de dolor. Me gusta porque también llega a ser de mil colores, como esa vez que te subiste a la montaña rusa en el parque de diversiones y no podías dejar de reírte cómo niño... como el niño nervioso que eres. Me gusta tu alma porque también el niño y el adolescente que fuiste se congregan con el adulto que eres. Me gusta tu alma porque sé que me canta al oído aun cuando estés a unos metros de mí. Me gusta tu alma porque tu alma conoce a la mía y sé que a veces bailan en silencio cuando nadie está mirando, y te das cuenta y me doy cuenta pero no decimos nada...

Porque para cuando me doy cuenta que las almas bailan en medio del aula, tú ya estás yendote y yo ya estoy recogiendo mis cosas y me doy cuenta que la oscuridad del atardecer que se volvió noche no te trajo conmigo, así que realmente no te estoy diciendo todo eso.

13 mar 2015

Prematuro

A veces piensan que soy capaz de hacerlo
A veces dudan de mi
A veces tambien pienso que puedo hacerlo
Pero recuerdo que ni he podido soñarlo
Unos me dicen que tengo la edad suficiente para entenderlo
Otros me dicen que no
Pero al final de cuentas, es mi decisión.
Me tratan como una niña
Pero se enojan si no pienso "adultamente"
Cuando ni siquiera ellos saben que significa eso
El hecho es
Que no sé muchas cosas
Aun soy "un libro abierto"
Pero ellos tienen que entender
Que necesito cagarla muy feo
Para poder aprender
Y si no termino cumpliendo sus sueños
Y si termino en las calles
Será porque asi lo quise
Porque tal vez mi destino no es su sueño
Y tal vez mi sueño es disfrutar de lo que sola obtengo

1 mar 2015

David.

En un momento estabas
y después ya no estuviste.

Un día me despedí de ti
pensando que te vería en el futuro.

Pero ahora ya no estás
porque me tardé en regresar.

No sé que decir.
Así que no he abierto la boca desde ayer.

Es extraño ¿sabes?
Al menos me hubieras avisado.

Otros se van con una advertencia
que generalmente empieza con ir al hospital.

Pero tú solo estabas trabajando
y en ese momento tu estabas
pero después ya no estuviste.



28 feb 2015

After moving from Mexico to the United States, I have realized that besides having personal connections with other people and holding memories with them, there is also great significance on the connection a person has with a place. Moving does not only mean to leave a house behind to dwell in another. It’s leaving behind your childhood and yearning to see the couch where your adolescence made you cry or the kitchen where your mother taught you how to cook Grandma’s secret recipe. The feelings that rush through me every time I see pictures of my old house are proof of how important it was for me to live in that two-bedroom apartment. I had never thought of all this until I moved to start a new life in a new house in another country. The emptiness of our new place gave me chills the first time I stepped in it making me want to run back to Mexico. However, it was replaced by warmth after I began to feel connected to my new house. It happened when my family and I started to make the place suitable for us—when Mom changed the bulb of the lamp, when Dad fixed the closet, and when my sister and I arranged the books in the bookshelf. It was when we began to form memories in our new house that I started seeing the place as mine and realized that “bonding” with the place you live is a significant part of life.

29 dic 2014

A rush of blood to the head

No sé qué es. Yo digo que es un alien, porque las cosas que hace me parecen extrañas. Lo gracioso es que a veces parece más humano que nada. Hay días en los que me exaspera, y su actitud infantil me hace enrojecer de enojo, pero jamás le digo. Otras veces, los mismos chistes de niño me hacen reír. Entonces también enrojezco, pero no me molestan para nada. El pensar en esto me hace creer que quizá no sea él, sino yo.
  Se supone que es mi instructor, sólo un maestro del que debí haberme despedido hace un año. Pero me pidió ayuda, y la verdad no quería irme aún. Digo, no me pidió quedarme sólo a mí, él necesitaba un equipo para trabajar, y muchos de nosotros estábamos dispuestos a terminar los proyectos con él. Pensé que tal vez así era como tenía que ser. Quizá sea tiempo de hacerte de amigos adultos, me dije. Quizá era tiempo de quedarme, de sentar cabeza en algún lado y comenzar a relacionarme con gente de otra cultura, gente con una historia diferente.
 Como toda historia, ésta inició con mi interés en conocer lo que alguien más pensaba. Quería saber qué era lo que pasaba por su cabeza que le hiciera ser como era.  Quería conocerle. Quería hablarle, pero no podía. Porque en el periodo en el lo conocí, yo era una introvertida con sueños que sólo eran eso y que jamás se habrían convertido en realidad de no haberlo conocido. Y no le atribuyo todo a él solamente, sé que he sido yo misma quien ha logrado todo, pero el orden cronológico de las cosas que me han sucedido me hacen pensar que el alien con quien hablo de manera regular es un evento impactante en mi vida. La cosa es que lo conocí hablando una tarde, casi noche, en la escuela. Fue el hombre que me hizo "La pregunta," y de ahí comenzamos a platicar sin parar. Su voz y la manera en que movía las manos me hacía pensar que estaba muy interesado en conocerme y en concerse a sí mismo al comentar cosas de su propia historia. En ese entonces yo era buena para notar señales y ese día noté cuan feliz le hacía el poder compartir su viaje por la vida. A mí también me hacía feliz el saber que escucharle le mejoraba el humor.
 Su interés por saber lo que otros pensaban y las demás similitudes que mi mentor y yo teníamos nos unieron más de lo que yo jamás pude haber imaginado. Aún me pregunto si no estoy soñando despierta. Y no es porque me encuentre en un lapso eterno de enamoramiento desenfrenado, es sólo que es demasiado extraño pensar que me he vuelto una amiga muy cercana de uno de mis maestros y que éste ahora guarda secretos míos. Para mí, al ser el tipo de persona que soy, las personas que son privilegiados con mis secretos son las que se van a quedar en mi mente para siempre. Como si mi verdad interna fuera una clase de USB que inserto en sus mentes para crear una conexión inalámbrica e infinita entre todas esas personas y yo. Es gracioso pensar que algún día, después de habernos despedido, lo volveré a ver y se verá diferente y quizá yo también seré diferente. Siento que a pesar de aquello, nosotros tendremos el poder de volver a ser quienes somos ahora cuando estemos juntos de nuevo. También es triste pensar que algún día tendré que decirle adiós y saber que voy a añorar el verlo, y pensar que existe la posibilidad de que nos olvidemos el uno del otro. Porque no quiero despegarme de él. No quiero dejar de ser parte de su vida y tampoco quiero que él deje de ser parte de la mía. Porque su presencia se ha vuelto un evento que atesoro porque es el único que me ha escuchado y que se ha dejado escuchar por mí. Es el único que hasta ahora no ha actuado raro al ser nosotros de géneros opuestos. Mi mentor tiene una mente tan abierta que incluso ha traído a la mesa la posibilidad de que nosotros estudiemos juntos en la universidad y nos graduemos con el mismo certificado en psicología. Es curioso e interesante pensarlo. Pero sé que aquella sugerencia fomará parte de esos planes que son tan extraordinarios y tan perfectos que jamás serán realidad y sólo se convertiran en memorias no tan tangibles pero que en un futuro me harán feliz. Como cuando ellas y yo queríamos comprar una "combi" para viajar por todo México. Él es tan cercano a mí que mis memorias de ellas también se han convertido en sus memorias. Sonríe cuando las recuerdo en voz alta porque entiende qué bien se siente saber que fueron y son parte de mi vida.
 Mi mentor me ha enseñado a sonreír y me ha enseñado que los introvertidos podemos ser extrovertidos y me ha mostrado que lo convencional es aburrido y que crear cosas nuevas es mejor porque es como dar un poco de tí al mundo... al igual que cuando escribo. Sin decírmelo, mi mentor me impulsa a abrirme al mundo para dar más de mí porque me entiende, porque alguna vez él fue como yo. Alguna vez fue el que se quedaba callado, al que ignoraban, y el de las mil y una inseguridades, pero un día se volvió el mago que me ha traído circunstancias de las que he aprendido de la vida y de mi. Quizá él también aprendió de él mismo a mi edad o incluso después, quizá de alguna manera estoy siguiendo sus pasos, como si fuera mi guía... Un líder. Fuera de eso, mi mentor sabe que escribo, pero también respeta mi privacidad y jamás me ha pedido la pagina web de este blog. Y le agradezco por lo que ha hecho de mí, por haberse quedado otro año conmigo y por haber confíado en mí, por haberse vuelto mi amigo.


22 dic 2014

No. ¿No?

Se miró al espejo y los ojos brillosos le regresaron la mirada alegre que él le había enseñado a portar. Pero un pensamiento cruzó su mente y la sonrisa que acompañaba la mirada se desvaneció en el ambiente, dandole paso a un rostro preocupado.

 Se había dejado llevar por sentimientos humanos que siempre había querido evitar.

 Se había encariñado tanto, que no podía dejar de pensarle. No le iba a dejar de pensar nunca. Era su amigo. Era su protector y guía. Era mayor y al mismo tiempo siempre se portaba como un niño. Junto con la muerte tan cercana, le enseñó que la vida en silencio que los introvertidos practican no es tan divertida. No es tan divertida como la vida de los que gritan cuando se asustan, los que gruñen cuando se enojan, los que se raspan la garganta cuando quieren hablar, los que hablan cuando sienten que deben hacerlo, los que abrazan gente sin conocerlos, los que miran el cielo desde un edificio ajeno, los que muestran orgullo pleno por lo que hacen sin importar lo que sea, los que se paran sobre el escritorio y bailan al ritmo de una canción tonta, los que preguntan y preguntan ¿Por qué? hasta que son escuchados. Le enseñó que los extrovertidos son tan divertidos y tan humanos como los introvertidos. Aquél jóven guía le enseñó que ser de ambos bandos es prudente cuando te encuentras entre adultos en una junta ejecutiva. Pero aprendió que no todos los que portan una identificación de adulto son elegibles para conducir una camioneta para llevar menores a una excursión. Le enseñaron a hablar con extraños para pedir favores, y aprendió que la cortesía a veces estaba de más cuando se encontraba con amigos cercanos. Aprendió a sonreír y a callar, y aprendió que confiar mucho en alguien es peligroso y que no confiar en nadie también lo es.

 Pero ¿qué más estaba pasando? ¿Por qué se sentía tan mal a veces?

 Quizá era que con tanta felicidad siempre llega la miseria. Quizá realmente se había encariñado tanto con todo lo que hacía y con todos, que al final, cuando era hora de volver a casa, la vida no tenía sentido. Pero quizá no añoraba a todos. Quizá sólo quería pasar un buen rato, quizá quería otra cosa. ¿Por qué era tan difícil definir sus pensamientos?