8 jul 2014

Tiempo.


Voy a crecer.

Recuerdo que antes cuando decían la palabra 'crecer' me venían a la mente otras palabras como soñar, creer, anhelar, esperar, querer, confiar, sonreír, felicidad... Un sinfin de palabras positivas que me motivaban a seguir vagando por el mundo. Sentía que había nacido para vagar por el mundo.

 Pero hoy es diferente. Hoy aún a veces escucho el eco de esas palabras, pero el sonido sólido de las palabras "miedo" e "intercidumbre" opacan al eco. El 'crecer' de antes se desvanece y el de ahora toma lugar y me hace temblar y detenerme. Me hace querer cerrar los ojos para siempre, o al menos hasta que pase. Me hace querer quedarme en cama todo el día, con las luces apagadas, como un Harry Potter de once años que hace como si no existiera.

 Y tengo miedo.

 Temo que todo aquello que parecían posibilidades sean sueños inexistentes que jamás voy a lograr. Tengo miedo de que todo lo que haga para lograr mis metas termine siendo parte de un baúl de cosas olvidadas en el  mundo. Tengo miedo de que todo lo que he hecho no valga la pena. Entonces, me quedo callada y dejo de moverme. Vivo en la incertidumbre y dudo de todo, de todos, y hasta de mí. Olvido quién fui y quién quise ser, entonces, me estanco entre el tiempo, y el espacio de mi habitación se achica más y más hasta volverse tan estrecho como mi cuello, tan estrecho que me aprieta y me sofoca.

 No tengo ataques de ansiedad, sólo tengo miedo de moverme. Por alguna razón, siento que si sigo haciendo lo que hago, no voy a llegar a ningún lado. Por otra razón, siento que si no hago lo que estoy haciendo, haré sufrir a mi yo interno y a los seres que me rodean, convirtiéndome en una bomba de tiempo.



No hay comentarios: