13 dic 2012

Peces en mi estomago.

Provocarle una risita no tiene precio.
No me importaría tener que hacer la mueca mas extraña en frente de todos
con tal de verlo reír.

 Su frente fruncida, como si no entendiera la razón de mi mueca graciosa.
Una sonrisa en la comisura de sus labios.
Eso es todo.

 El brillo que cruza sus dientes al abrir los labios
sabe llenar el núcleo de esta descorazonada persona
adicta a el.

 El mar azul de sus ojos contiene los peces grises
lo peces que nadan hasta mi estomago y me hacen sentir... rara.

 El lo sabe y es travieso. Obliga a sus ojos.
Y sus ojos obligan a los peces a nadar a través de la conexion,
la conexion que emana de mi a el y de el a mi
todo para llegar a mi estomago y hacerme explotar internamente.

 Algún día colapsare por tener tantos visitantes grises dentro,
pero no temo, porque se que el lo sabrá y estará ahí...
 Aunque sea para cantarme.

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